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jueves, 30 de agosto de 2012

Renglones torcidos.


Los días se sucedían unos a otros. Y empezabas a perderte, a perderte de verdad. Empiezas a dudar que es lo que eres y si eso es lo que quieres ser. Pensabas que te bastaba, que tu mundo estaba bien; pero ¿y si no lo está? ¿Y si el ser como eres ahora, ya no te basta? Te cuestiones el ser y te preguntas que es lo que eres porque... ¿qué es lo que de verdad te define? Y de verdad; sin dejarse llevar por pasiones o por cosas que te agradan. ¿Que eres? ¿Qué quieres hacer? ¿Lo conseguirás? ¿No podrás? ¿Te vendría bien un cambio? ¿Un cambio de los de verdad? No lo sé. 
Puede que lo que necesite sea una charla animada sin problemas con gente como yo, pero... ¿son como yo? No lo creo. Pero les quiero. ¿Y eso basta? Antes si, pero... ¿y ahora? Estoy desvariando, tengo la cabeza hecha un lío, y todo porque estoy leyendo La edad de la inocencia, o por que acaba de terminar de ver Young Adult. No lo sé, pero Newland Archer me está poniendo nerviosa, no sé si le es indiferente la aristocracia y piensa que la sociedad neoyorquina solo es una tapadera de lo que de verdad hay o si es un hombre de aquella época como otro cualquiera al que le avergüenza que le vean con una mujer a la que defiende en privada y se sonroja en público. No sé quién es, y espero encontrarle un perfil.
He aquí me pregunta: ¿Está bien recrear tu vida en otros personajes y que ellos vivan por ti y hagan lo que tú desgraciadamente no puedes? ¿Está bien esconderse en cuatro paredes, detrás de un libro extraño con el que tienes que abrir el diccionario para dos por tres o detrás de un ordenador viendo películas que hacen que te cuestiones cosas que no vienen a cuento? A lo mejor a todo el mundo le pasa esto y lo único que necesito es despejar un poco la mente... Sí, a lo mejor es lo único que necesito...


¿Irene?

                                                   Tumblr_m97o2mg3no1resqoto1_500_large

miércoles, 29 de agosto de 2012

Cuando tenga valor para hablar diré que tengo miedo.

Te explicaré una cosa que no sabe nadie y te lo diré susurrando, como se cuentan los secretos que no quieren serlo: Yo me describo por los cosas que odio o que me desagradan, ¿sabes porque?, pues porque cuando hay algo que no me gusta lo analizo e intento buscarle el porque de que no me guste y no siempre es tan fácil como "Es su color" "Es su forma" "Es su olor", es mucho más complicado que todo eso, eso solo se dice para terminar pronto, pero cuando me quedo mirando a la nada, no tengo otra cosa que hacer sino pensar en el porque. Y nunca obtengo respuesta... es más fácil decir el porque te gusta algo que el porque de lo contrario. Pero paso un tiempo entretenido.
He acabado otro libro, y es un libro al que le tengo mucho cariño, ha echo de mi su esclava. Sus letras me han echo decidir lo que hacer con mi vida, jaja, quien lo iba ha decir... Y estoy triste, porque lo he acabado fin. ¿Sabes? Me da miedo me da mucho miedo el cariño, el amor, o todo lo que tenga que ver con tu corazón porque... ¿como lo sabes? Dime, ¿como sabes que alguien te quiere de forma incondicional y que nunca, nunca te van a dejar? Me da miedo, me da miedo que un día se acabe lo bueno, si lo bueno que no es tan bueno, como las lágrimas que uno derrama y que plasma en un papel, esos textos tan espectaculares que solo salen cuando el alma se desborda. Miedo de que las pequeñas cosas bonitas, como el olor del té, como la suavidad de una manta, como el sonido de una orquesta, como la buena música... como el runrún del coche, como la suavidad del aire en tus dedos, como las mañanas envueltas en letras de algún libro maravilloso que te hace sonreír y te transporta a vidas ajenas que ya no lo son tanto cuando sufres y amas con ellas. Como las películas los viernes, ¡oh! las películas, que invento más maravilloso, que cosa tan grandiosa, capaz de suspenderte un momento de tu vida para hacerte reír, llorar, pensar, o dejar de hacerlo
Sí, las pequeñas cosas... como las fotografías, como la mirada insomne del pero al que has despertado y te mira esperando la explicación ha haberlo molestado... ¡Ah, sí! Se me olvidaba; como las grandes letras de poemas que te salen de lo más hondo cuando estás... no feliz, no triste sino indiferente, cuando lo único que quieres es ver como la vida sigue, y descanso un minuto de la tuya. Sí, esos momentos en los creas grandes canciones aunque no seas compositor.
Secretos susurrados al viento, a los cuatro, a los cientos, a los elíseos que me revuelven el pelo, a los suaves que acarician, a los fuertes que asustan y a los imperceptibles que observan... a todos ellos les digo: Gracias, por guardar mis secretos en el aire. Gracias por guardar los pensamientos más oscuros. Gracias por sostener las preguntas sin explicación.

Irene.

                                                                  black and white, dress, e.g.: photography, fashion

domingo, 26 de agosto de 2012

Cosas que Irene dejó para después, y abandonó en la cuneta de alguna carretera.

La compasión. El amor por alguien que no sea ni mio ni yo. Los sentimientos que no tengan que ver conmigo. Un corazón palpitante de gratitud. Los favores. Los rencores. Los problemas. Cualquier sentimiento frío y respetuoso referente a la muerte, bromeo con ella, ella lo hace conmigo. Los arco iris, que ya no miro como los miraba antes. La esperanza, dicen que es lo último que se pierde, pero a no ser que la esperanza sea ilusión, está abandonada y echa añicos entre los matorrales de detrás de alguna gasolinera de carretera. Los sueños que hacen que tengas ganas de seguir, soy solo placeres e ilusiones, lo demás lo desconozco.
Casi a punto de abandonar a mi alma, la tengo metida en el maletero y de momento no oigo sus gritos de ayuda, está amordazada. Cualquier pensamiento sujeto a esta realidad asfixiante. Las ganas locas de la mayoría de las adolescente por tirarse encima de los cantantes de moda, de subir las manos y rozar el cielo, yo lo rozo pero con los ojos cerrados y los brazos en cruz. Y seguramente también haya amordazado y hecho cruces en el pecho de mi madre, por no apoyarme nunca, por hacerme sentir peor de lo que ya me siento, por apuñalarme con cada palabra, por no haberme abrazado cuando casi no podía ni caminar de lo hundida que estaba, por decirme tanto sin dejarme nunca decir nada, por todas las veces que me ha destruido, he cavado su tumba, como ella ha cavado la mía. Todas las flores, las iba tirando una a una por la ventanilla mientras perseguía al amanecer en su descenso a las profundidades.
Tengo a mi perro en el asiento del copiloto, y tres chinchillas en el trasero, en mi mente suenan melodías de piano suaves, y yo río, río de esa manera tan característica mía, con carcajadas catárticas, riéndome de la vida, es tan fabulosa y en cambio solo nos deja los restos de después de la fiesta, muy audaz. Están en las aceras, todas esas personas que me han herido, haciendo auto stop, pero yo no las veo tengo gafas de sol y un libro pegado al volante, si me estrello no creo que ha nadie le importe. Tengo una suplica pegada al motor: Papá, vuelve. Tengo una promesa en los bajos: Descubriré quién soy. Una pesadilla en el pedal del freno: Perder. Miles de cosas por decir apelotonadas en la guantera. Un beso nunca dado guardado en mis pies. Y gusto en el pedal del acelerador está pegada la palabra, pisoteada, peor no se ve la tengo tapada con el pie y la aprieto con fuerza: Perfección. En el parabrisas hay un papel de propaganda que reza mi mantra: Nada es imposible, incluso lo que nadie ve.
Saco la mano por la ventanilla y me acaricio los dedos con el dedo gordo. Mmm... enciendo la radio y está sonando mi canción favorita, el silencio.
El aire está cargado y el perro tiene la lengua fuera y me mira. Ya casi hemos llegado digo mirando el final del horizonte, es el paraíso. Donde cada lágrima derramada en un sueño cumplido, y donde encontrarse así mismo es una promesa cumplida y la felicidad no existe, se trata de vivir, en la ficción, en algún libro de fantasía, donde hay océanos en el desierto y en donde cada sonrisa es sincera, estés sola o acompañada en el paraíso no hay sitio para la soledad, la echaré de menos.
Y esto ni es verdad ni es mentira, es algo que quiero en este momento. Tiento a la suerte con mis deseos, pero nadie me prohíbe tenerlos.

Irene.

                                                                         nature, night, photography, pretty, road

sábado, 25 de agosto de 2012

Que llegue el otoño, que llegue el frío y se congele este corazón que se derrite por no sentir nada y estar completamente vacío de todo
Así vendrá la lluvia y las gotas retrasadas quedarán en el cristal de la ventana, así la inspiración me hará compañía y dejaré de intentar rascar los últimos restos en la profundidad de mi mente, mi alma está dormida, y está gorda, hace mucho que no hace nada, se abanica con un trozo de hoja en la que pone la última vez que su cuerpo escribió lo que quería decir, ahora ya no habla, ni mira, intenta combatir el calor restregándose como una oruga por el suelo frío de baldosas blancas que se tornan amarillentas de no sacarle brillo. Las paredes están escritas con carmín rojo que su cuerpo no utiliza, en las paredes pone en letras agrietadas e inteligibles: O reaccionas y me utilizas o me muero este verano y lo único que podrás visitar será mi tumba en el cementerio de "cosas que Irene dejó para después y abandonó en la cuneta de alguna carretera".

                                               drops, drop, window

jueves, 23 de agosto de 2012

Ella desnuda secretos capturando reflejos del alma, yo me dejo desnudar.

Y hoy, no se en que pensar. Hoy no tengo cabeza, para nada más que asentir y estar de acuerdo en las opiniones de los demás. Hoy no soy la revolucionaria de algo.
Hoy me harán esas fotos. Como todos los años. Me miro en la del año pasado y asiento, me quito el sombrero ante mi retrato, ella está sonriendo, y es la misma sonrisa.
Mi pelo cambia, mis ojos van perdiendo la inocencia pero el brillo sigue igual, mi cara ya no es la misma, ni los labios y en cambio; misma sonrisa. Tímida, un "no quiero sonreír, pero si insistes". Todas las fotos, todos los años igual, no me miro hasta pasado un año, cuando me comparo y veo el cambio. No hay ninguna, cada año más triste ante igual sonrisa natural, mi propia contrariedad.
Viéndome aventurera, ¿quién me imagina en un teatro o en la ópera?. Viéndome risueña, ¿quien ve lo que se esconde en mi mente?. Viéndome tras una foto, ¿quién es capaz de imaginar siquiera lo que se me pasaba por la cabeza?, yo sí me lo imagino y me veo removiéndome en la silla, incómoda. La cámara no me quiere, pero yo a ella si.
Es un amor no correspondido, como el de muchos, y aún así acudo a su encuentro dos veces al año. Una cita informal, a veces de etiqueta otras le da igual. Me preparo para ella, buscando el vestido perfecto, pintándome solo para esa cita, excepto los labios, mis labios no se pintan, hace ya mucho que se ven sin necesidad de que los marque con ninguna pintura, incluso los brillos me parecen excesivos.
Aunque hoy no. Hoy voy a dejar de oír el clic del obturador y la luz del flash inunda por un segundo el salón. Hoy no le voy a mentir a la cámara, hoy mi semblante es triste y no quiero fingir, ella me ha pillado este año, muchos se ha estada burlando pero este año va a capturar mi yo. En las fotos aparezco con esa sonrisa la sonrisa que eleva las comisuras de los labios, sonrisa que no merece ese nombre.
La luna está desdibujada y el lazo de mi vestido se balancea por la brisa.

Irene.
                                                   
                                                          pearllisa aptinko, photography, conceptual, camera, black and white

martes, 21 de agosto de 2012

¿Sonríe porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa? He sonreido mucho en esta vida, he sido muy optimista, he esperado y lo sigo haciendo. La sonrisa me ha traido muchos problemas y a veces me he parado a pensar que porque coño estoy sonriendo, si no tengo ninguna razón, ¿porque? Y eso que soy la primera en sacar razones incluso de debajo de las piedras. Hay gente que se queja de no sonreír, yo me quejo de hacerlo demasiado, porque la mayoría son falsas, son emociones que se acaban que no duran. Que hacen que tu corazón se acelere durante unas pocas horas después, después te cansas de hacerlo, es como un ¡BUM!, y el bajón se apodera de ti. La realidad te golpea y el corsé se ajusta un poco más, dejándote sin respiración.

Irene.

                                                   

                                                      Tumblr_m8wdllhzld1rnyn9bo1_500_large

El búho de los adioses a tiempo.

Nunca estamos preparados para decir adiós y en cambio siempre lo hacemos. Es un no quiero pero debo. Es un yo no controlo mi vida. Hay que decir adiós, hay que decir hasta siempre y hay que decir que puede que hasta aquí.
Cuando alguien desaparece de tu vida lo primero que piensas es que es mentira. Piensas que es una broma de la vida y que mañana esa persona te llamará y te dirá; ¡eh! Sorpresa, era una broma.
Cuando no lo hace piensas que ya lo hará, en realidad no sientes nada en esos momentos porque no te lo crees, pero cuando vas a un lugar en el que pasabas tiempo con esa persona; una cafetería, un parque, una casa, una esquina, una mesa. Cuando giras la cabeza esperando ver su sonrisa, oír su voz. Es cuando te derrumbas, porque ves, ves al fantasma de tus recuerdos y piensas que ya no está. Que nunca volverá, no es una fecha, ni un día es... que falta algo. El primer temor que te arrasa es el que te olvides de su voz, es algo... es algo alucinante lo que hace el cerebro humano con los recuerdos, lo que más se valora con las voces, las caricias, los sonidos... y lo que más recordamos son los olores.
Olor a aire caliente estancado en un coche, la colonia lacoste en un cuello, el olor a cigarrillos..., a camiseta limpia... a comida recién echa, a marisco... Son esos olores que cuando los hueles, levantas la cabeza de golpe, otra vez, esperando ver a la persona a la pertenece ese olor.
Así que mi teoría es que en realidad nunca decimos adiós, solo lo olvidamos por unos momentos, que pueden durar años hasta que vuelve el recuerdo, ese déjà vu, que te dice que eso de algo te suena.

Irene.

                                                           jewerly, owl, vintage, watches

domingo, 19 de agosto de 2012

A Rosetta le gustan las fotografías instantáneas y los chocolates calientes.

Sentada. Estaba sentada en el embarcadero de madera del lago Saint-Jean, un lago, un simple lago a 200 kilómetros de Québec. Québec, donde las casas de cuatro o tres pisos parecen alzarse sobre ti, parecen decirte que te están ahí, suplicándote que te quedes, te prometen un chocolate caliente, enfrente de una chimenea caliente, con una manta caliente... ¿Que es la felicidad? Preguntaron una vez, algo caliente le respondieron. Es verano, y el embarcadero es la cosa más hermosa que ha visto en todo agosto, pero no por el paisaje, no por los patos que cloquean felices, haciendo débiles ondas a su paso, no por los pinos que  recogen toda la luz que después se refleja en el agua, junto a sus sombras, como oscuridad y luz, como el ying y el yang. Lo que le parece lo más bonito del mundo son las grietas en la madera gastada del embarcadero, ve los pilares también de madera rodeados de algas y musgo que rodean el poste, y que con el tiempo pasa de ser una decoración bonita al enemigo más audaz para ese poste, lo carcome sin piedad, y aún así, es... bonito. Son bonitas las cicatrices en la madera, cicatrices de corazones echos por alguien enamorado y se pregunta que pasó con la pareja que puso un corazón y dentro su fecha de aniversario, 11-8-2005, van muchos años, y ahora es... una cicatriz... bonita.
-¡Rosetta!
Rosetta deja de prestar atención a las marcas para dársela a su hermana pequeña.
-¿Que pasa?
Dice agotada, no ha echo nada durante todo el día, pero su hermana es demasiado eufórica y cansa de solo verla, como si Berta gastara energía por las dos. 
-Cartucho esta haciendo trucos. Ven a verlo.
Dice haciendo espavientos con las manos para que se diese prisa. Rosetta sonríe recordando al perro de pelo dorado aunque a la luz del sol parece rojizo, moviendo la cola entre pinos y piedras del río. Sus ojos siempre tan oscuros y vivaces.
-Ahora mismo voy, ¿vale?.
-Claro.
Y se va corriendo. Rosetta mira con pena las aguas tranquilas entrechocando con los troncos, las mariposas rondando alrededor de las callas lilys que rodean todo el lago, pero a ella le gustan por su nombre vulgar " hot chocolate", chocolate caliente, símbolo de felicidad, algo caliente cuando todo lo que hay alrededor te parece frío e insípido.
Se levanta, se restriega las manso intentando quitarse las briznas de hierva que se le han pegado a las palmas de las manos. El aire leve acaricia las mejillas sonrosadas de Rosetta, y un mechón rubio de le escapa de la coleta, se lo mete detrás de la oreja. Y caminando hacía los sonidos de carcajadas catárticas que se escuchan dentro de la casa y sonido de pisadas fuertes de perro. Se dio cuenta de que entre el pequeño placer de la tranquilidad de las aguas y las movimientos fuertes e involuntarios de personas felices, eufóricas por el calor, el verano y el echo de estar en vacaciones. Rosetta echa de menos las cosas calientes del invierno pero sabe que ahora siempre hace calor y que por lo tanto no hay sitio para la soledad y el silencio del frío. Hora de reír ya habrá tiempo para mirar con detenimiento los chocolates calientes y vapor de la ducha al salir por la ventana entreabierta.
Momentos... Momentos cortas capaces de recoger millones de instantes; las caras de felicidad, las arrugas en torno a los ojos achinándolos, todo desordenado por el perro loco sin parar de mover la cola, muñecos de infancia que ahora se consumen llenos de babas de animal. Son fotografías. Flashes disparados en el momento adecuado.

Irene.

                                                            nikon, nikon FM, argentique, KODAK

Pez de pasados recordados, futuros olvidados y presentes llenos de respiraciones.

Una inhalación, una espiración, dos inhalaciones, dos espiraciones... Contaba sus respiraciones. Contaba las veces que el aire entraba, que el aire salía ya contaminado, aunque dudaba que el aire que entraba estuviera limpio. Las contaba como si tuviera un cuenta gotas de vida, la vida seguía mientras las respiraciones siguieran ejecutándose.
Mira atrás y sonríe. Dios mío, ¿como no va a sonreír? Se ha pasado todo su vida en una burbuja, en una burbuja que no sabe muy bien si la colocaron ahí o la construyó ella. Pero se lo pasó muy bien, siempre se lo pasaba bien, siempre la mejor solución era una sonrisa. Pero hay días, días y días y millones de respiraciones  con diferente significado y propósito llenan esos días. Soltó un suspiro sonoro, uno de esos que echa en cara al futuro, que no promete lo que una vez prometió. El tiempo, otro suspiro, el tiempo, puñetero tiempo. Ella cree que el problema no son las distancias, y ella sabe mucho de lejanías, por eso lo acepta, acepta las cosas que vienen, luchando contra nada, ella libre de cosas pesadas... Muchos la envidian, pero ella no es como muchos. Porque no le gusta salir a la calle, excepto días, días en las las respiraciones no se cuentan, sino que se viven, esos días en las que su voz aumenta, días en los solo esta ella y sus pensamientos.
Pero ahora, cuando le exigen que reaccione, ¿reaccione a que?, que madure cuando la madurez está sobrevalorada, que sea feliz y todo está en contra de eso, que luche en luchas que todavía están por programar. Le exigen que mire un futuro que es transparente, que no existe, que no está pero que estará. Tanta prisa, tanto tiempo desperdiciado, tanta ignorancia ante todo, tan inútil frente al mundo. Un apoyo, una respiración rápida, nerviosa para llegue el momento en que la miren como ella mira, que la apoyen como ella apoya y espera, espera ilusionada a que lo hagan. Una ilusión definida, y un sueño cumplido, todo al alcance de la mano y poder agarrarlo. Las cosas son muy fáciles, solo hace falta creer en ellas, que querer no es poder, pero creer ayuda a conseguir lo que quieres. Una respiración lenta y de repente una sombra en el fondo del río, una sirena. ¿Porque quién se atreve a decir que no existen? ¿Quién se atreve a decir que haya algo en este mundo o en otro, que no exista? Existimos tú y yo, ¿no?. Pues entonces todo es posible por el solo echo de que haberlo imaginado.
Las respiraciones llenan los momentos memorables, no lo son todos, pero... ¿quién dice que no los recordarás después, aunque hoy se te hayan olvidado?.
Doce respiraciones acompasadas, y por fin se tira de cabeza al río, con las sirenas.
(http://www.youtube.com/watch?v=1G4isv_Fylg)
Irene.

                                                        nex, 35mm, cctv, home

miércoles, 15 de agosto de 2012

MI DÍA. UN DÍA NORMAL.

Me apetece escribir mi día de hoy, no es exacto pero se acerca bastante, todo no lo puedo poner, son demasiados los pensamientos que me rondan. Por supuesto no dormí nada y mi querido móvil decidió sonar cuando estaba luchando contra mi guerra interna; despertar o seguir dando vueltas. Esta vez más temprano de lo habitual, ocho, no nueve. Da igual, no me molestó el gallo, él solo fue el árbitro que sentencio quien había ganado.
Un día fantástico, ¿no crees?. El sol me agotaba pero el agua estaba congelada y la arena muy caliente, (me he quemado los pies, y tengo callos en donde pensé que no podía tener callos), arena caliente, sal pegajosa... Me gusta hacer una cosa, cuando estoy tan llena de sal que si me rasco puedo aliñar una ensalada, los labios se me secan y una cosa que odio es que los labios se me sequen de ahí que no pare de chupármelos (algo que hace que se sequen más), y como costumbre me los chupo, pero es que ahora tengo sal por toda la cara y todo me sabe a sal. La verdad no me desagrada en absoluto. Bueno pues hoy además de ir a la playa, y ver que puedo convertirme en un peluche, me han maltratado ( es decir, abrazado efusivamente, besuqueado y por último tratarme como un  muñeco, que soy pequeñita y achuchable pero no quiere decir que me guste que me traten así...) En realidad me encanta, bueno excepto cuando se tira encima y se empeña en hacer la croqueta, por ahí si que no paso, la croqueta es algo que no me gusta hacer... y que siempre acabo haciendo... mecagoen... soy muy débil, me hacen pucheros y ala todo olvidado... jum.
Pues nada, he descubierto que está más bueno y es mucho más barato los helados caseros que los que fabrican. Es que yo sin mi nutella... y mi stratachella... me tuve que conformar con un magnun, y menos mal porque si llego a caminar más entonces si que acabo sangrando, dios como duelen los pies, y me cabrea, porque es que ese recorrido lo he echo miles de veces, Playa de las focas-Alameda, Alameda-Playa de las focas, ¡¡y ahora me vienen con que mis pies no soportan eso!!, los mismos kilómetros que han recorrido caminando, con sol, lloviendo, con viento, corriendo, despacio... los mismos kilómetros que han sido testigo de mis caídas, tropezones, torpezas... Esos mismos... que va, que va... Que mundo más lleno de contrariedades...
Bueno y en la Marina resulta que hacen unos helados muy raros y a mi lo raro me fascina, pero como no sé justamente en que parte de la Marina me va a llevar Sara que de paso iremos a ver la película Brave, no se cuando, pero iremos a verla haber si la ponen de una maldita vez que tardan más que... es que la parada de guaguas esta justo al lado de la Marina y justo al lado también correos y algo que me gusta mucho mucho es sentarme en las escaleras de correos mientras como algo y ver pasar a la gente, se ve la calle real y es una imagen preciosa. Algún día le haré una foto.
Y ahora me aburro porque es fiesta y no hay nada, pero en fin. Puede que haga algo, leer seguramente, escuchar música, comerme la cabeza (¡oh! esto se me da de maravilla) e imaginar ser otra persona con una vida diferente, esto también se me da bastante bien, o puede que por fin me deccida a ver el último capítulo de Bokura Ga Ita. Me olvidaba decir que esta mañana, igual que ahora, no me apetece sonreír, lo hice, pero no me apetecía y cuando me quedé tumbada al sol (me he puesto de morena y de roja también... mi madre casi me mata por ver lo roja y negra que estaba, pero juro que me puse crema). Me tumbé y me alimente del sol, que bien se estaba y el sonido de las olas me adormecía, mmm, dormir, por fin estaba cansada y mi cuerpo dispuesto a dormir, claro que no me dejaron... si es que...
Ale, ya. El verano como siempre una promesa, que se cumple, y una ilusión, que se olvida.

Irene.

                                                               water, summer, waves, fun

lunes, 13 de agosto de 2012

Un paseo por el agua.

El sueño, como todas las noches me abandona a las nueve, y como un muelle tengo que ponerme en pie. No duermo, eso no es dormir, es descansar cinco minutos para que por un momento olvides como abrir los ojos. Nueve, las nueve... ¿falta de cansancio? Jajajaja, no porque yo no duermo para descansar sino para soñar, y tengo un vago recuerdo del sentimiento de estar en un sueño, es tan real, tan palpable, y piensas que es imposible que esto te suceda a ti y despiertas.
Saber que como todas las mañanas estás sola en casa, tener la razón en que... el lado izquierdo de tu cama esta demasiado vacío y a las cinco cuando abres los ojos ves que sigue igual de vacío, un vacío lleno de sombras, anhelo lo que nunca he tenido. Pero es tan extraño mirar a tu lado y ver que no hay nada, tan extraño como entrar y ver que en tu mesilla no está el mismo libreo que anoche.
Una mañana en la playa, al principio no había nada, después se empezó a llenar de gente. Y yo huyo de las aglomeraciones, me levanté, y mirando a un lado y al otro, me he dado cuenta que ahora la playa ha dejado de pertenecerme que ahora les pertenece a ellos, ya mis risas no resuenan, ahora toca gobernar el océano, y al sentir la espuma como sube, como baja, su vaivén... me atrajo tan adentro como puede hacerlo el mar, se estaba muy bien ahí debajo, pero habría que subir en algún momento, pensé que podía desafiar a la necesidad del aire, que podía convertirme en sirena y ser dueña de esto, o esclava y que me mande la marea. Dentro no olía a nada, fuera el olor de la sal era demasiado fuerte peor no molesto. Nadé hasta la boya, y me sentí orgullosa de mi misma cuando llegué. Le tengo pánico a los tiburones, en el atlántico no hay lo sé, pero durante unos días vinieron por una corriente tres tiburones el grande doce metros, piensan que vinieron de australia, se fueron pronto, aquí los peces viven en las cuevas submarinas y no abundan que digamos y el agua está demasiado fría. Pero el miedo sigue ahí, no paré de repetir <<no hay tiburones, no pasa nada, nada, nada, llega y vete>> y así lo hice, se me da bien superarme. Ese no es mi problema, mi problema es otro y a lo mejor es un error hablar en singular; los problemas son otros.

Irene.
                                                                 montauk, beach, sea, ocean

domingo, 12 de agosto de 2012

Bueno, pues en esta entrada quiero aclarar algo evidente y poner una canción. Aclarar que mi grupo favorito además de The Fray y Simple Plan, son los Despistaos, y se nota porque a veces pongo sus letras en algunas entradas, y no es la primera ni última vez que vaya a poner a poner alguna de sus canciones porque que me encantan, su voz, sus conciertos, sus letras... Mi canción favorita de ellos es Dibujando primaveras, y tengo una fantasía con esa canción que cada vez que la escucho se me pasa por la cabeza hacerlo, es una locura ya se me pasará. Los versos de la entrada anterior a esta son de la canción Nada de Nada, y la canción que quiero poner aquí no es del vocalista del grupo (Dani Marco) sino del guitarrista, pero es que es una canción que si estás triste o apática te hace esbozar una débil sonrisa, pero por lo menos te hace sonreír.
Un beso y nada más:

(Dibujando primaveras... haciendo el amor con ella puesta)
                                                       Son sueños de una soñadora.                  

Ahora mismo ya no se puede dar más.

Ahora. Es un simple ahora. Un soplo de aire en el tiempo, una pendiente que toca fondo, se pensaba que no llegaría tan abajo pero llegó, no se puede hacer nada. Ahora. Un ahora tétrico dicho en un pub todavía más tétrico, bajo tierra, arriba los mortales felices en su mortalidad, abajo los inmortales tristes en su inmortalidad. Se levanta uno a uno y se coloca en el podio, lee su poema más hondo, y nadie comprende sus letras, porque como sucede con todos nadie entiende palabras sueltas en una hoja de papel. Recitan poemas muertos, poemas echos con el corazón y nadie lo entiende, ¿entonces cuál es al razón por la que los recitan?, a lo mejor es que buscan a la persona que levante la mano y diga que ella encontró la solución y se la puede mostrar, la persona que le enseñe a bailar como los mortales. Son poemas de taberna.
El tipo del corazón vacío. Hay un sentimiento superior a la soledad, piensa él. Es el sentimiento de rabia, tiene un hipótesis; nadie que se ha sentido solo le teme a la soledad, porque la soledad es un lugar, no es un sentimiento, es un sitio donde vas, o a donde te llevan, que te acepta, que te perdona, que te hace sentir bien incluso cuando solo quieres sufrir. Que lo que verdaderamente hace que te arrodilles en la ducha y te arañes las piernas hasta sangrar es la rabia, la impotencia y el sentimiento de que no eres nada.
Y ahora, aprovecha que se hace tarde, atrévete a decirle a aquel tipo, que pensó que sería un buen plan pasase por el pub este martes. Ahora dile a ese que todo se arregla con una sonrisa, ve y atrévete a mentirle a alguien con años de experiencia. Ve y mirándole a los ojos dile que tiene toda la vida por delante, que todavía es joven, pero será una perdida de tiempo, porque eso ya lo sabe, y el olor a incienso en el ambiente, también lo ha detectado, puede oler el optimismo en tu voz, y el olor a colonia barata que llevas puesta. ¿Puedes tú oler en él que lo único que quiere ahora es abandonarse en su dolor? Como si toda su vida fuera un mal amor que le ha dejado mal sabor de boca en su salida por la puerta. Recuerda unos versas de hace mucho tiempo, unos versas que escuchaba y que le gustaban, un poco de placer que se regalaba de vez en cuando: 
Aplazado, de nuevo inacabado.
Agotado, no sé si podré dar más.
Despistado, proyecto rechazado.
Atontado después de aterrizar.
Descartado el dormir a tu lado.
Castigado. Está prohibido pensar.
Destronado y quemado lo quemado.
Infectado por ti cualquier lugar
que hayamos pisado...
Mientras otros recitaban su alma él, metido de lleno en su canción, pensó que eran ese tipo de versos que cuando los escuchas te miras a ti mismo a la cara como saludándote y diciéndote: Bien venido a tu vida, chaval. No es gran cosa, pero está bien para ir tirando

Irene.

                                                                         

sábado, 11 de agosto de 2012

-¿Para que enamorarse? Después siempre se acaba llorando.
+Te quedas por todo lo que tiene de bueno y lo malo parece soportable, te vas porque lo bueno ya no es suficiente y lo malo es demasiado. Después de la lluvia quedan los buenos recuerdos que conllevan todo lo bueno que sentiste, para eso esta el amor; para vivirlo y para sufrirlo, es parte de la vida. Total, mejor llorar por haberlo vivido que llorar por no haberlo hecho.

Irene.

                                                        

Pensar, desear, esperar... Verbos de la primera conjugación, tienen algo en común ¿no?.

Silencios inculcados por el tiempo. Otra vez se habla de ellos.

                                                                     

No sé que haría sin mi vida. Esto solo tiene sentido para mi, puede que no tenga razón, pero dime: ¿que harías si te quisieran arrancaran de donde eres, para llevarte a un lugar al que no perteneces? Adaptarse no es una opción, porque se dice muy pronto, y se tardan muchos años; 14, me ha costado a mi, pertenecer a donde pertenezco, conocer lo que conozco, ver lo que veo y vivir lo que he vivido. Soy de aquí, por mucho que digan yo soy palmera y me emociono con la danza de los enanos, disfruto revolcándome en arena negra y me gusta coger la guagua para ir a los llanos para poder ir al único cine de la isla. Me gusta que la gente del velachero me ayude cuando yo no puedo y me apasiona moverme por la ciudad con los ojos cerrados, de todas las veces que he recorrido sus callejones, se todos sus secretos y conozco a toda su gente. Irme sería abandonar una parte de mi y no volver sería perder parte de lo que será mi vida, porque quien soy yo sin mis amigas y los recuerdos que surcan las calles.
El silencio que prosigue a mi pregunta de que seré yo sin esto es abrumador, la nada es la respuesta. Solo queda... ¿rezar? Yo no sé rezar. Pensaré en que puede que aguante durante tres años más solo tres, y después quedará desear poder volver.

Irene.

viernes, 10 de agosto de 2012

Algo pequeñito, y yo.

No necesitas decir adiós, así que vuelve, vuelve aquí, conmigo. ¿Que haces tan lejos? No sigas estrellas, están demasiado fuera del alcance de cualquiera, pero aquí, aquí se está igual de bien que en el cielo oscuro de la noche. Te construiré una estrella con dos palabras: Te quiero.
Te prometo miles de noches dejándonos llevar por las notas de piano, me da igual el autor, Tú eliges. Pero vuelve pronto, porque el día que me canse de esperar será demasiado tarde,  entonces el tiempo perdido lo será de verdad, y eso, no se puede permitir.
Ven pequeño, vuelve a los brazos de una dependiente.

Horrible, ¿verdad?. El romanticismo no es lo mío, me encanta pero... no me gustaría ser protagonista, serlo me produciría nerviosismo y... Irene nerviosa es peligrosa, las manos me sobran los brazos también, y ya no controlo lo que digo, me convierto en la incomodidad andante, y las ganas de vomitar crecen segundo a segundo. Lo bonito de mi es la confianza, una vez la tengo ya puedo comportarme con normalidad.
Nada, que he escrito eso porque me ha apetecido pero no me gusta, no tiene nada que ver conmigo, yo nunca diría te quiero, nunca lo digo, excepto a personas que conozco de toda la vida, familia y a Idaira, que es mi mejor amiga desde que teníamos seis años, mucho tiempo ¿verdad?, pero es una amistad de las que por mucho tiempo que pase sabes que siempre estará ahí, incluso cuando las cosas cambian, sabes que perderla nunca lo vas a hacer.

Irene.

                                                                              

Los perpetuos.

La eternidad existe. Dicen que todo es efímero pero en verdad nada lo es. En algún momento las cosas empiezan y porque empiezan tienen que acabar, pero siempre hay segunda parte, ¿no es cierto?. Siempre las últimas frases del que tu crees que es el último libro te dejan claro, que aunque no haya más hojas que leer, todavía no es el final.
Los ojos tan redondos y brillantes cuando son jóvenes, y tan cansados y sin brillo cuando son viejos, pero siguen siendo los mismos ojos, y cuando esos ojos se cierran, ¿a donde van?. Pensamos que es el final, y yo digo que solo es el principio de algo nuevo, pero que esos ojos, los sentimientos que son capaces de transmitir, se quedan para siempre. En memorias, en recuerdos de otra gente, y aun así siempre están ahí.
Dicen que son sueños de alguien joven y que en algún momento dejarán de ser, porque, dicen, todo el mundo se hace adulto. Yo estoy en contra de eso, como estoy en contra de muchas otras cosas. No sé si en algún momento los sueños y las ilusiones dejarán de marcarte el camino, pero... mientras haya algo donde escribir, mis sueños e ilusiones seguirán existiendo, nadie te los quita, ¿la vida? La vida está echa de eso. Solo los que tienen la fórmula para nunca dejar de soñar, son los únicos que no se olvidan, los que se quedan para siempre aunque no los veas, los que siguen existiendo aquí y en otras partes, las únicas personas que no se pierden así mismas con el paso del tiempo.



                                                        
Sigue al corazón que dibujaste un día en el cielo.


Irene.

Just a kid 2. Olivia.

Con la desgano, más desgana jamás más desganada que ahora, escribo, con la esperanza de que las letras me rejuvenezcan hasta los tiempos en los que no me cansaba:

De pie, allí, pegados a la pared, caras largas, como si fuera un pelotón de fusilamiento pero sin fusiles. Cuando ya no te queda peluche al que abrazar, cuando la oscuridad no te engulle, tan solo se limita a estar, como ellos, de pie, pegados a la pared.
-Oye, ¿y tu que haces aquí? No tienes pinta de ser muy de fiestas.
Era irónico que la dijera ella, ella era una persona bajita, con el pelo rojo teñido, con ojos perdidos en algún punto del infinito, ella no tenía pinta de querer desaparecer, tan solo pinta de querer que alguien le dijera que existía, como muchas otras, fáciles, cansadas de luchar, solo quieren ser queridas aunque sea de la manera equivocada. Iba equipada con un vestido de lentejuelas corto, quizás demasiado, los colores del vestido iban del negro absoluto al azul pálido, según como la luz le diera, y en que zonas, por las caderas era violeta y por el escote negro. Tenía razón, Olivia no estaba allí para bailar, ni para ligar, ni para beber, no tenía esa pinta, no tenía ninguna pinta; unos vaqueros y una camiseta negra y manoletinas no zapatos de 15 centímetros.
-No estoy aquí por la fiesta. 
Respondió sin mucho ánimo.
-Y porque estás aquí sino es para olvidar.
Se quedó pensando un rato, recordando las primeras semanas sin Lucas, abandonada en algún tejado con una botella de vodka al lado, a palo seco, sin detenerse a pensar que ya había bebido suficiente, sin preocuparse por lo que podía pasar por lo que podía pasar. Eso solo fueron las primeras semanas, después su abandono consistió en el vacío más absoluto, sin llorar, ni una mísera gota derramó, ahora tocaba... aceptarlo.
-Necesito hablar con una persona.
-Yo necesito follarme a una persona.
No le sorprendió en absoluto su respuesta. La suya tampoco le sorprendió.
-Bien.
La chica se la quedó mirando perpleja, nunca nadie le había dicho "Bien", solían negar con la cabeza.
-¿Bien?
-Sí, bien.
Las puertas de la discoteca se abrieron, y el pelotón de fusilamiento se movió, la sombras de los vestidos ondeaban, y las desgarbadas de ellos las siguieron.
-Suerte con encontrar a esa persona.
Dijo la chica, pero no le hacía falta sabía donde encontrarla.
-Suerte, para ti también.
Y cuando la chica de pelo fuego iba a entrar en donde los cuerpos moviéndose y las luces en sus cuerpos, no le parecían muy agradables, más bien pegajosos, se giró y mirando a los ojos a Olivia le dijo.
-La suerte es algo de lo que carece todo el mundo. Es algo que no existe, si tomas las decisiones adecuadas y aciertas, es gracias a ti, no a la suerte. Es algo que me dijeron una vez.
Acto seguido entró al sitio al que según ella pertenecía, Olivia no se movió, eso ya se lo habían dicho antes. Y recordaba perfectamente donde, cuando, porque y sobretodo quien se lo había dicho. A lo mejor todavía no había llegado el momento de despedirse, todavía le quedaban muchas cosas que decir, unas cuantas preguntas por hacer. Había ido a la discoteca para recoger la libretita de cuadros rojos en donde estaban escritas las cosas que le gustaban a Lucas, pensó que si las hacía, él ya se podía ir en paz. No sabía que él ya se había ido, que era ella quién no lo dejaba irse. Lucas dejó muchos misterios sin resolver, y ella se sentía responsable de todos los corazones y almas que él dejó por el camino sin piedad alguna, tan héroe, tan villano. ¿Estaría preparada después de haberlos resuelto todos? ¿O solo eran escusas baratas?.
(Habrá tercera parte seguramente.)

Irene.

                                       

jueves, 9 de agosto de 2012

Esta canción debería haberla puesto en "Todo lo que ves... y mucho más." pero se me olvidó, y es que resulta que mientras escribía esa entrada escuchaba esta canción, y me inspiró muchisímo; la quiero de recuerdo, lo hago con todas las canciones que me han inspirado las pongo aqui, y esta no iba a ser menos:

                                                         

Días, noches, sencillas conclusiones.

No se si decirte que las cosas han cambiado, no se como enseñarte a abrir los ojos. Tenerlos abiertos... duele... cerrados... a mi nunca me gustó la ignorancia, pero supongo que cada uno toma su elección. No sé como explicarte porque prefiero pintarme las uñas de un color oscuro, cuanto más oscuro mejor, porque si te digo que es para que no me muerda las uñas, no me creerás. Si me miras, pensarás; solitaria, algo conformista, triste, risueña, se pueden juntar estas dos facetas perfectamente, las contrariedades existen, pero jamás pensaras que si me das dinero me lo gastaré en repostería. Seguramente creerás lo mismo que mi madre, demasiado flaca para que en vez tiendas de moda se pasee por las dulcerias. Pero me gusta, y lo que me gusta nunca ha tenido un porque bien definido.
Me gusta sacarle el lado filosófico a todo, es muy malo hacerlo, un gesto, una palabra, una mirada y... ¡puf! le doy tantas vueltas que me vuelvo como loca, por eso leo, para algo lo hago, porque no sé moverme en ningún otro sitio, no sé como comportarme ni como actuar. No sé en algunos momentos para que tengo brazos, a veces me sobran. Pero donde de verdad me siento bien, donde sé como moverme, que ver, que decir, es en una librería, unos se dan cuenta, otros no... Sara se dio cuenta, me acuerdo de sus palabras "este es tu sitio ¿no?" me pilló desprevenida, y solo asentí. No es amor, no es pasión, no es obsesión (aunque un poco si), no es nada de eso, solo se trata de sentirte en tu sitio por una vez. Me gusta olerlos, como me gusta el olor de las pastelerías, me gusta cogerlos, los que me susurran que son los elegidos, algunos parecen que me esperan, otros simplemente pasan desapercibidos ante mis ojos. Pero es que sé lo que tengo que hacer, se trata de leer, de clasificar, todo está orden, todo está destinado a un fin, me gusta pensar que comparten conmigo sus lineas.
Yo no sueño con un jardín, ni con una familia, para lo complicada que soy, a veces demasiado sencilla, sueño con tener una biblioteca enorme en mi casa, estanterías repletas de recuerdos, sensaciones inéditas y únicas. ¿Lo mejor? Un sillón cómodo y grande donde poder enroscarme con un libro apoyado en mis rodillas, una luz artificial, bombillas repletas de luz amarilla, haciendo sombras entre las páginas. Si alguien pregunta por el amor... dos personas enroscadas en el mismo sillón, con distinto libro, para después dejarlo y observar como lee. Eso me recuerda a cuando papá me leía libros que no comprendía y que ahora entiendo a la perfección, cuando me cansaba, mientras él seguía leyendo yo me quedaba dormida en su pecho, era tan pequeñita que mi madre decía que era igual de larga que su brazo, y viendo lo que mido ahora pues no me sorprende en absoluto. Se trata de pensar que las cosas están ahí, pero viendo todo lo malo que tengo... para entenderme y comprenderme necesitaría más de una vida, y eso me entristece, así que el amor... como no se lo que es, no puedo quererlo, y como imaginármelo me crea esperanzas transformadas en ilusiones... paso, no más. Estoy sola y estoy bien (no, no lo estoy, me sentaría bien dejar de pensar en mi, dejar de ser tan egoísta).
¿Sabéis una cosa? No duermo bien por las noches. Me acuesto, cojo el libro de mi mesilla, y enciendo la lamparita, al cabo de dos capítulos decido que estoy cansada y duermo, me siento demasiado sola en una cama tan grande (si, es de matrimonio, pero venía con la casa y la verdad es que me encanta), abrazo al perro y pronto cierro los ojos. Al cabo de unas horas me despierto, me despierto como si ya hubiese dormido bastante y en verdad solo unas pocas horas, descubro que el perro ya no está en mis brazos y lo busco desesperada hasta que gruñe por mis movimientos intranquilos, otra vez entre mis brazos; por la ventana entra una luz, que llega a alumbrar toda la habitación, durante diez minutos miro a la oscuridad, como reacciona con el contraste de la luz, y después duermo. Me vuelvo a despertar, otra vez... y a las nueve, el sueño ya deja de llamarme y me abandona, a las nueve estoy en pie, como zombi sin consuelo, mirando la tele y acariciando al perro.

Irene.

                                                           

miércoles, 8 de agosto de 2012

Todo lo que ves... y mucho más.

En un blog han preguntado que que harías si fuera tu último día de vida. Si voy a ser sincera conmigo misma creo que todo eso de la familia y los amigos me sobraría en mi último día... la vida se vive con ellos, los fines semana con tus primos, las comidas en familia, las risas con tus amigas resonando en las calles, eso es la vida. Las cosas pequeñas que te hacen ser feliz, las cosas grandes que te hacen sufrir... Te compadeces, te ablandas, te vuelves fría, eres egoísta,... Dios, todas las cosas que somos desde que nacemos, todo lo que vivimos, todo lo que sentimos, todo lo que escribimos a través de letras, música, pintura... lo que sea. Veces que la envidia te corroe, veces en que la dichosa eres tu... veces en que te asombras de que por la ventana de tu habitación te alumbre una luz tan hermosa en las noches más oscuras y te acompaña hasta que los sueños vuelven a seducirte, veces en las que no bailas y te quedas mirando el techo lleno de luces de colores... Vamos hombre, nos pasamos la vida soñando, luchando, amando, y el último día de tu vida te vas a despedir de todo eso, no... yo no quiero hacerlo, porque todo lo que viví, aunque sea poco lo he vivido, tendría que despedirme de mi vida, cuando simplemente voy a empezar mi gran aventura, de la que a lo mejor regreso, quien sabe, o a lo mejor me quedo mirando desde alguna nube, o descubro que el infierno existe y me quedo haciéndole compañía a Sísifo...
El último día de mi vida... me imagino sentada en algún banco de madera de algún lugar de cualquier ciudad, pueblo o aldea, mirando como el sol se esconde en el horizonte, despidiéndome de él, despidiéndome también de la luna, los únicos que en ese momento serían protagonistas de todo. Y en mis rodillas, en mis rodillas estaría la magdalena de yogur más grande que jamás he comido, saboreando el sabor dulce del yogur, la pastosidad de la magdalena y el dulce aunque un poco agrío el sabor de los frutos secos, todo esto mientras veo desaparecer al sol... Hermosa despedida, que el mundo no se para si yo desaparezco y me encantaría ver que todo sigue igual, tan amante de la rutina y de los hasta luego... como siempre.

Irene.

                                                                 

Saltar luego caer.

He oído que suelen decir que el tiempo te cambia, te hace crecer y madurar. También he escuchado que... si eres diferente es que tienes un porqué en esta vida. Pero a mi a base de golpes y de silencios prolongados tras una pregunta me han enseñado que no todo tiene un porque, que simplemente has decidido ser diferente, porque no tienes la misma mentalidad, porque no ves lo mismo que otros, y eso está bien. No encontrar un sitio no quiere decir que no exista ninguno destinado para ti. Y yo pues... a lo mejor no he madurado con el tiempo, he crecido físicamente y en experiencia pero... cada vez soy más infantil, antes que solo me reía cuando algo me hacía gracia ahora... me río incluso de la piedra que hay en el camino, antes que era la que observaba las tonterías me he convertido en protagonista de ellas. Me gusta ser así, las penas son menos cuando te comportas de forma egoísta y egocéntrica, como los niños... solo preocupándote de ti, e incluso de lo que te influye sigue sin importarte demasiado, y es que... estoy mejor así. 
Sé que algún día tendré que dejar de ser así pero... como dije antes... a lo mejor mañana, pero hoy no. ¿Porque no puedo? No, porque no quiero. Y aceptemoslo, soy así, exprimo la canción que me gusta, tanto que cuando dejo de escucharla me olvido de ella, y si la vuelvo a escuchar ya me molesta, y esto es una realidad, por eso no leo los libros más de una vez, porque el día que decida dejarlo... será el día que me olvide de él, y no quiero, no quiero olvidarme de ningún libro que haya leído nunca. Exprimo tanto lo que me gusta que deja de gustarme al final... por eso suelo escribir advertencias de mi, espera que yo te llame, que yo te avise de que estoy prepara, no me fuerces, no me preguntes, no me hables, deja que yo lo haga sola. Como el día de la mudanza, deja que yo decida irme, sino... cargarás con la culpa. Deja que yo decida... déjame que yo te diga lo que necesito ahora, porque mañana... mañana ya será otro día. Déjame ir, volveré, pero debes dejarme ir. Tengo que estar preparada para volar y caer, deja que me cerciore de que voy a caer y de que me va a dar miedo hacerme daño, pero no he de pensar en eso, he de pensar en que sabré lo que es tocar el cielo con las manos y a lo que saben las nubes, así que déjame caer, no me pasará nada, pero déjame caer.

Irene.

                                                                   
                                                             

martes, 7 de agosto de 2012

Si tu confías, yo confío.

-Acaricia. Con cuidado, con mucha delicadeza. Respira hondo, la respiración es muy importante, controla a tu corazón y lo hace ir más despacio. Piensa que es como una terapia. Muy bien, ahora que estas relajado, siente lo que hay a tu alrededor; la fría brisa que se cuela por la ventana entreabierta y que se agradece, escucha las voces que dicen algo pero en realidad no lo hacen, oye tu respiración lenta y pausada, el reloj de tu muñeca, que aunque parezca que no hace sonido alguno, sí que lo hace, escuchalo y siente que está adelantado tres milésimas de segundo, mi voz, siente como sale de mi hasta tus oídos y como se pierde en el ambiente, siente la impaciencia del perro que espera algún movimiento tuyo. Y cuando hayas escuchado todo eso, confía. Confía en que puedes hacerlo y en que si no puedes no pasa nada ya podrás. Métete en la cabeza que no hay nada imposible, que todo lo imposible es posible. Ahora ella confía en ti, porque tu también lo haces, no te pongas nervioso, no pasa nada. Acepta que no puede ser tuya que ella es libre, solo cuando lo aceptes podrá pertenecerte de verdad.
(Si digo que no se a que viene todo esto... lo digo en serio, solo se me ha pasado por la cabeza y lo he escrito.)

Irene.

                                                             

Creo, y por que creo lo que creo, afirmo, que el mundo es maravilloso.

Creo, y creo en ello como el católico en Dios, en que somos masoquistas. Nos gusta sufrir. Creo, y en esto no creo tanto, en que somos la raza más inteligente y gilipollas de este mundo. Porque he tenido la suerte de conocer a personas, que empiezo a dudar que existan de verdad, y la desgracia de cruzarme en el camino de algunos que, perdónenme pero es la verdad, no se merecen estar aquí. 
Y es que... estoy completamente en contra de los que valoran más la vida de un animal al de una persona, o los que afirman de que el mundo sería mucho mejor si no hubiésemos existido nunca. Mira, yo adoro a los animales, los amo muchísimo pero eso no quiere decir que esté en contra de que en los laboratorios de investigación no utilicen animales, porque los animales pueden salvar a muchas gente, a muchos niños inocentes de padecer una enfermedad terminal. Y hablando de la raza humana, pero vamos a ver, si no hubiésemos existido... sí, el planeta no se estaría echando a perder pero... y todo lo demás, ¿que hizo de la vida una forma de ser? ¿que descubrió de que con la risa el corazón se acelera? ¿que pintó el mundo y dijo que había mucho más allá de lo que los ojos podían ver? ¿Que creó a las musas de Picasso? ¿un perro? ¿un elefante? ¿que hizo vibrar al mundo con un instrumento de cuerda y unas teclas blancas? ¿que descubrió que si escribía lo que veía, sentía y oía el mundo parecería mejor? ¿que creó los sentimientos y se atrevió a plasmarlos? Dime, ¿un pájaro, un anfibio quizás?. Vamos hombre, que el mundo no sería mundo si no hubiese un librería en la calle real, y si no existiese el olor de las magdalenas de yogur... mmm..., si no hubiese fotografías que representaran los momentos felices, si no existirían sonrisas en el aire ni voces susurrantes. Y todas las personas que aman algo de este mundo ¿donde estarían? Todas las personas que son capaces de crear mundos insospechados y de paso el suyo propio  con una hoja de papel y un lápiz, ¿donde estarían?... Los locos y los sabios casi no se diferencian y dios... ¿donde estarían todas las personas que dijeron lo que otros no se atrevieron? No quedaría nada... Nada tendría sentido y lo peor de todo no quedaría nadie que lo dijera... 
No, me gusta el planeta, aunque lo convirtamos en el basurero más grande, aunque haya seres repelentes, vale la pena estar aquí, por las cosas buenas, solo por esas pequeñas o grandes cosas que hacen que el mundo sea un lugar... ¿fascinante?.

Irene.


¡Hay que me lo como, xD!
                                           

lunes, 6 de agosto de 2012

Un solo disparo.

*MIRA, SI TUVIESES DISPARO, UNA OPORTUNIDAD
PARA CONSEGUIR TODO LO QUE SIEMPRE HAS QUERIDO,
UN MOMENTO, ¿LA APROVECHARIAS, O LO DEJARÍAS ESCAPAR?
 

La música sigue sonando pero Julia ya ha escuchado bastante.
-Lo harías?.
-El que haría?.
-¿Dejarías escapar la oportunidad de conseguir todo lo que siempre quisiste?.
-No. ¿Y tú?.
-Sí.
Hay silencio durante unos minutos. Nadie dice nada hasta que Sandra no puede más.
-¿Porque?
Julia sonríe ante el cambio de actitud de su amiga. Primero el interés es nulo y después, ¡BUM!, quiere saber la respuesta como si fuera algo que cambiará su vida para siempre, puede que si.
-Pues porque la vida no se trata de eso, la vida se trata de intentar conseguir tus sueños, luchar por ellos, luchar por conseguir lo que quieres, para eso tomas todas esas decisiones, para eso estás aquí. Si un simple disparo me consiguiera todo lo que quiero, si solo eso es lo que hiciera falta, entonces todo lo que he echo no ha servido de nada. La vida no tendría sentido y todas sus complicaciones, todo por lo que he tenido que pasar... Todo eso, ¿para nada? Un simple disparo habría superado todo eso. No, yo estoy aquí para que cuando me haga vieja poder decie que he vivido, y que sobretodo también he vivido los gajes que conlleva vivir.
Después de pensarlo un momento Sandra asiente.
-Pues tienes razón, no lo había pensado de esa manera.

Irene.


                                                                                         

domingo, 5 de agosto de 2012

A lo mejor mañana, pero hoy no.

En algún momento de mi vida diré lo que necesito decir. Pondré mis pensamientos en orden y estaré preparada para explicarlo y sentirme mucho mejor, pero ahora no. Ahora no puedo explicar nada, no puedo explicar la envidia que siento (¿porque yo no?), ni la confusión que tengo en mente (¿como saber cuando te están utilizando?), ni siquiera soy capaz de comprender los secretos que sé y nunca quise saber (porque ahora me toca guardarlos y no sé como esconderlos de mi misma). Ahora no puedo... mañana quizás. A lo mejor mañana me libero por fin, como muchas otras veces lo he echo (para algo sirve el blog).

Irene.

Ahora no estoy bien, me pregunto si alguna vez lo he llegado a estar del todo.
(La foto significa algo, pero es muy largo de explicar, a lo mejor cuando me aclare...)
                                                                         
"-No sé cuál es la diferencia entre rendirme y no luchar -dije.
A pesar de tener los párpados cerrados con fuerza, una lágrima se me escapó del ojo izquierdo. Me cabreó que se me escapase. Me cabreó muchísimo.
La cama se inclinó bajo el peso de Cole y, más que verlo, sentí que se inclinaba sobre mí. No té en la mejilla su respiración, cálida y acompasada. Dos respiraciones. Tres. Cuatro. Yo ya no sabía lo que quería. Entonces oí que dejaba de respirar y un segundo después noté sus labios sobre los míos.
[...]Fue tan suave como el recuerdo de un beso, tan dulce como si me hubiese acariciado con las yemas de los dedos. Abrí la boca y me quedé quieta; era un beso tranquilo como un susurro, nada que  ver con el grito ansioso de la vez anterior. Cole me tocó el cuello con la mano e hizo un poco de presión con el pulgar en la piel junto a la mandíbula. Fue una caricia que no me hizo pensar <<necesito más>>, sino <<esto es lo que quiero>>.
Todo en el más absoluto silencio creo que ninguno de los dos respiraba.
Cole se incorporó lentamente y yo abrí los ojos. Tenía una expresión ausente, como siempre; era la cara que ponía cuando algo le importaba.
-Así te besaría si te quisiese -dijo."

Acto seguido se fue sin mirar atrás y Isabel se dio cuenta de que había una tercera opción; además de rendirse o no luchar, que aunque no dijo lo que era  para mí que al estar pensando en Cole sería dejarse llevar por el amor, pero no lo sé. Bueno, esto viene a que, ¿habéis sentido lo mismo que yo?, la lectura en sí me transporta a sus protagonistas y siento lo que ellos y veo lo que ellos y todo eso, pero no todos al acabar de leer y cerrar el libro lo sigo sintiendo, solo unos cuantos como por ejemplo Cassandra Clare sí que me hace sentir así, pero de diferente forma que Maggie Stiefvater. Si un libro está bien escrito, da igual de lo que trate, son las letras las que hacen que formes parte de la historia. Ahora mismo en mi lista de escritores que mataría por conocer son: Cassandra Clare, Maggie Stiefvater y E.L James.
He leido libros muy buenos y otros no tanto, pero solo estos tres me han echo sentir como solo ellos han conseguido hacerme sentir. Después hay otros; Blue Jeans, Anna Godbersen, Alyson Noel, L.J Smith, Kerstin Gier, Patrick Rothfuss, etc. Pero solo unos pocos hacen que recuerdes diariamente sus letras. Ojalá algún día pudiera lograr lo que ellos han conseguido conmigo.

Irene.


                                                               

Disfruta del espectáculo.

Disfruta del espectáculo. Perderás, perderás mucho, y ganarás... demasiado poco para lo que fue en realidad. Siéntate en la butaca del medio, pegado al pasillo con esas lucecitas a tus pies, la pantalla es demasiado grande para tus ojos y los abres, todo lo que puedes y más, mucho más porque eres una niña y quieres ver lo que va a pasar en la gran pantalla.
Me dijiste que en cualquier momento nos podíamos ir, me cogiste de la mano y me sentaste en la butaca roja. Y yo decidí irme porque me daba miedo lo que había echo, le había abierto los ojos a una película de miedo, a una pantalla que sucedía imágenes malas. Y yo me quise ir.
Me sentaste en el asiento de atrás de tu coche celeste y paraste el coche. ¿Que pasaba? ¿Porque nos parábamos? Estaba muy entretenida mirando el paisaje, y tú paraste. Me dijiste: Me tendré que ir a la península cariño. Y el mundo se quedó quieto mientras miraba tus profundos ojos castaños, me acariciaste las rodillas y no dije nada. ¿Cuando? La pregunta del millón, con la respuesta más odiada por mi, porque era una mentira. Dentro de mucho, cariño. Ahora no pienses en eso. Y no lo hice, confiaba en ti. Me dijiste que había tiempo y que dejara de pensar en eso y te creí. En esse momento también me quise ir, pero no podía salir de la película que se suponía se titulaba: Mi vida.
Nunca hay tiempo. Y ahora después de tanto, tus palabras se confunden con aquel profesor al que no soportas que te dice sin vacilar en ningún momento: Septiembre llega. Puede parecer que está lejos pero llega. Y sus canas no me mienten, lleva en esto mucho tiempo y sabe que llega, por desgracia yo también lo sé. Sé que llega Septiembre y que te has pasado todo el verano pensando que había tiempo, como durante el año. Me gustaría volver atrás y zarandearte por los hombros y decirte: Papá, septiembre llega.
Porque llegó y ya era demasiado tarde. Entonces que nadie me diga que hay tiempo, que eres joven y tienes toda la vida por delante. No es verdad. ¿Y si cuando saque al perro un conductor borracho me atropella? ¿Tengo la vida por delante entonces? Vivir el momento, si... Vive el momento en el que estás llorando en el suelo, vive el momento cuando estás a oscuras en tu habitación, vive cuando no paras de reír. Da igual como vivas, pero hazlo. Y sobretodo disfruta del espectáculo, recomiendo que en los descansos leas un libro... o dos.

Irene.

                                                                      

sábado, 4 de agosto de 2012


Te sientas y piensas que no te diferencias tanto de aquella niña que esperaba al sueño en una esquina del pasillo, porque simplemente no quería dormir sola y abrazaba a su osito de peluche como si fuera su única salvación.

Al fin y al cabo, es lo único que queda.

-Dime; cuerpo tumbado en la arena. ¿Porque crees, ahora, que eres más que yo?
Y lo preguntaba muy en serio, con los ojos verde oscuro clavados en los ojos oscuros del cuerpo tumbado en la arena. Porque solo es eso un cuerpo tumbado en la arena. Y el cuerpo no sabe porque ha actuado de esa forma durante años; ¿para sentirse mejor consigo mismo? No. ¿Como una especie de alivio ante el maltrato en su casa? No tiene respuesta. Sus progenitores lo llevaron al límite de su moral, hasta destruirlo tanto que solo es un cuerpo; un cuerpo tumbado en la arena porque ha sido derrotado, por alguien que creía más débil que él, se ha dado cuenta que alguien más débil que él, no existe. No dijo nada, no tenía nada que decir; o mejor dicho, ya estaba dando una respuesta, el silencio, el silencio que dice que no sabe el porque, que no sabe ni quién es. Pero ella se había guardado mucho y él había abierto la caja de Pandora de su silencio, ahora que cargara con las consecuencias de sus actos transformados en palabras.
-¿No tienes respuesta? Vaya, que novedad. Pues resulta que a mi si que me queda algo más que decir; mírame he perdido a mi alma y tu tienes los ojos fríos. Que pareja, ¿no?.
Y la tierra. No nos podemos olvidar de la tierra, como iba carcomiendo la piel del cuerpo tumbado de ojos fríos. Iba subiendo milímetro a milímetro por sus brazos desnudos, comiéndose poco a poco la coraza que él con tanto esfuerzo y sacrificio; sobretodo con el de los demás, había logrado que recubriera todo su cuerpo. Indestructible se creía y resulta que solo hizo falta una caída para ser derrotado. Así que no, la respuesta es no.
-No, no me creo más que tú.
Dijo mirándola a los ojos que reflejaban una alma perdida, abandonada por si misma, rota en mil pedazos...
-¿Y ahora?
Dijo ella al borde de las lágrimas, ya casi no se le oía, peor él lo entendió a la perfección. ¿Y ahora qué? Era la pregunta. Después de dejar claro que él era un cobarde y ella una valiente, después de haberlo dicho todo, de haberse cambiado los papeles que ya le pesaban a ambos, ¿que quedaba?. Lo que si sabían era que nunca más. Como el cuervo de Poe: Y dijo el cuervo; nunca más. Y dijeron ellos; nunca más.
-Ahora no queda nada.
-Pues entonces volvamos a casa. Al fin y al cabo, cuando alguien se pierde y se encuentra, ¿que más que dar media vuelta recorriendo el camino hasta casa?
Los dos lo supieron; quedaba irse a casa, como dos sombras diferentes peor unidas en el infinito. Como dos mundos desconocidos que han encontrado su lugar en el mapa.

Irene.

                                                                  

viernes, 3 de agosto de 2012

La luna testigo de tus noches.

El color de la luna, es un color amarillento, no es blanco, la luna no es perfecta. La luna que es la bruja que mira, que te advierte, que escucha, que te grita, que te llora, que te alienta... No es perfecta. No es de un color blanco inmaculado. Es amarilla, como los dientes maltratados de un fumador empedernido, amarillo como las teclas de un ordenador desgastado por el uso y el tiempo. Y la verdad es que sigue igual de hermosa. 
Esta noche no hay estrellas y el cielo está desnudo de ellas, pero no pasa nada, porque la luna amarillenta sigue siendo testigo de tu miedo a la noche, la noche que esconde sombras encontradas en rincones desconocidos. Tus miedo solo está en tu cabeza, pero tus monstruos parecen tan reales, tan palpables... La luna lo sabe y no dice nada, ve como temblando encuentras las llaves en el bolsillo, y como mirando atrás huyes de algo inanimado; la sombra alargada de una farola. Es testigo de tu mirada asustadiza, de tu cuerpo encogido y de tus labios temblorosos, y no dice nada. 
Dentro. Ya por fin escondida entre cortinas y ventanas, es ahora cuando te fijas en ella y sientes su pena, la pena que siente al estar sola con tanta belleza aunque imperfecta. La pena que siente al ver que los pocos que la miran sienten miedo en su presencia, es grandioso el mundo del miedo, que destruye esperanzas, rompe ilusiones, crea monstruos, e inventa mentiras. Pero es la luna la que presencia escenas de amor encontradas.
Sus labios presionando los tuyos, tu corazón retumbando en el infinito, las tripas encogidas; sí, también por miedo, los ojos cerrados ante la incertidumbre de que pasará a partir de ahora, a partir de ahora que la luna sabe lo que hiciste anoche. 
La luna no es perfecta, tú tampoco, pero sigue igual de hermosa.


Irene.