*Venga que sí, que os dejo asesinarme por dejar esta historia tan atrasada, pero es que no me puedo sentir obligada a esto, ¿me entendéis verdad? Así que he estado esperando hasta que me viniesen las ganas. Han venido. Y por cierto... Aunque no lo demuestre absolutamente nunca (soy muy mala lo sé), agradezco muchísimo vuestros comentarios, de verdad, sé que no escribiría con tantas ganas sin vosotros. Pero no me alargo mucho en este tema que pronto será el cumpleaños del blog, y ahí sí que me alargaré jajaj. Disfrutad del capítulo 16, os dejo los links de los otros capítulo por aquí: 15. Last Summer, 14. Last Summer, 13. Last Summer, 12. Last Summer, 11. Last Summer, 10. Last Summer, 9. Last Summer, 8. Last Summer, 7. Last Summer, 6. Last Summer, 5. Last Summer, 4. Last Summer, 3. Last Summer, 2. Last Summer, 1. Last Summer.*
No he vuelto a pensar en lo que dejamos atrás. No he vuelto a pensar en lo que podríamos haber hecho sí él no hubiese dicho nada, si él jamás hubiese, resueltamente, alargado el brazo y retirar el velo negro, de luto, de la sardina viuda que llora en el mar, que muere porque sus branquias han dejado de funcionar.
Estaba ahí, en un pueblo sin nombre, no me interesaba, no quería verlo. No es realista y lo sé, pero es que la realidad se difuminaba ahí, en mitad de la calle, donde eramos cuatro chicos, dónde uno lloraba su futuro, otro estrangulaba entrañas, ella esperaba, y yo ahí, con mi alma vacía, y a punto de llenarse, con mis pies hinchados por el viaje, por el pájaro aquel al que recordé rozar los labios de las nubes y el espacio estremecerse por su proximidad. Y el aire imitando al pájaro hace lo mismo con tu brazo, erizando con ese suave roce el bello débil de tu piel, causa satisfacción y una pequeña explosión de éxtasis el enterrar los pies en la arena blanda, el contraste del frío océano con el calor corporal del pequeño cuerpo pensante que es el pie (tiene cerebro).
Otro día recordaría el repiqueteo de guijarros saltando entre nuestros zapatos, otro día rememoraría la desesperación y la devastación, otra predicción del hombre y del tiempo... Vaya... El mundo cambia y solo nos hemos ido 200 kilómetros más lejos.
Distancia, libros... Escribir (operación lenta y complicada, aunque con inspiración todo es más rápido)... Repetir las mismas canciones una y otra vez, coche, árbol, banco, foto, cámara, foto en negro, vídeo cuando debería haber sido foto en el cual lo único que se oye es un: "¡oh!, Pero si estoy graban...".
El cielo eran brochazos al azar de un Da Vinci y Van Gogh,... Era paz y la puerta de la casa de al lado era más naranja del marrón normal.
Y no había nadie. El eco de las hojas caídas, el olor del césped recién cortado... Y no había nadie. Aunque si hubiera habido alguien nada hubiese cambiado, supongo.
Las decisiones que tomamos no deben ser del destino ni siquiera las palabras que elegimos para dirigirnos al mundo, estoy cabreada con él. Todo aquella tarde prometía ser espectacular, pero nadie dijo nada, y los momentos se pasaban y nadie hacía nada, se escapaban entre tus dedos, y nadie movió uno de sus veinte, desaparecían entre las rendijas de las alcantarillas, y nadie corría a por ellos, a por los momentos cari que te olvidas...
Dios, nada sucedía y nos ahogábamos todos en esa nada inmensa. Vacío existencial... Já, no, aburrimiento extremo se le parecía más.
-Bueno,-dije yo- ¿que hacemos?
Se miraban los unos a los otros, me miraban a mi, y yo no miraba a nadie, Nadie ese día debía sentirse muy importante.
- Pues es que no lo sé...-Dijo Rafe. Rafe no sabía lo que hacer, era una novedad. Miré a Alex para ver si decía algo cómo: "Yo voy a pintar un rato, las olas de este lado de la península son más fuertes, creo que es por la posición de aquellas rocas... Sí..."
Pero no abrió la boca, solo se rascó la cabeza y miró al suelo.
- Carol, dime que a ti se te ocurre algo.
-Pues la verdad es que lo único que me apetece es dormir...- Miró una mosca que pasaba, yo también la miré, era el único ser vivo que se movía desde que habíamos llegado, una mosca, podríamos haberle preguntado la hora, madre que pensamientos se me cruzaban por la mente, ¿ves? Eso pasa por aburrirte, si no te aburrieras no pensarías en tonterías y te centrarías en hacer algo. Pero es que era tan divertido estar en mi mente... NO. ¡Vamos a hacer algo sí o sí, mechachis!
- Vale, genial, tengo una idea.
Me miraron expectantes, menos Carol que era entendible porque tenía sueño y miraba un banco del parque que tenía muy buena pinta.
- ¿Y sí... ?
-¿Quienes sois?- Una voz. Una voz extraña que parecía molesta nos hablaba. Y me había interrumpido. Estaba detrás de mí, sentía su presencia, su proximidad... y ya. Mis amigos miraban al ser situado detrás de mi de manera indiferente, menos Carol que seguía mirando el banco... Pobre chica...
Cuando me dí la vuelta Él estaba allí, y madre mía. Era ÉL.
- Alguien. Y hace un rato éramos Nadie, podríamos haber seguido siendo Nadie, pero apareciste.-¿estaba enfadada? ¿Por qué estaba enfadada? ¿Hola? ¿Mi parte borde y antipática salió a pasear? Pues que entre en casa pronto que este chico no le ha hecho nada...
- Vale, lo siento, solo que me sorprendió que un domingo estuvieseis aquí y eso... No suele haber mucha gente los Domingos.
Era alto, tenía los hombros anchos, unos ojos castaños muy bonitos que te miraban muy fijamente, me recordó a la Señora Hays, cómo si quisieran entrar en ti, quitartelo todo e irse. Porque la gente que te mira de esa manera a los ojos no huye, se va.
Su larga cabellera era caoba y la tenía recogida en una coleta. Nunca me habían gustado los chicos con el pelo largo. Pero este tenía algo... No sé.
- Ya, es que nuestra salida ha sido un apresurada.
- ¿Por qué?
- No sé, Alex quería pintar el mar desde otra perspectiva, desde otro faro. ¿Hay un faro en este pueblo?
- Lo había pero cómo no funcionaba lo derribaron y ahora es un montón de piedras. Pero hay un puente.
Se encogió de hombros.
- Soy Sebastián, por cierto. Pero todo el mundo me llama Sebas.
- Yo soy Alicia, y hay gente que me llama Al, pero no me gusta, es más, lo detesto. Este es Rafe- Cuando señalé a Rafe vi que no estaba muy contento de tener un nuevo amigo, algo raro, muyyy raro-. El chico rubio es...
- Perdona, ¿es un diminutivo o tu nombre real es ese?- Le preguntó a Rafe.
- Es así. En mi DNI pone Rafael, pero me sonaba demasiado maduro, no sé, cómo Pelayo, no me gusta ese nombre prefiero más... Pelayín, por ejemplo.
Había respondido de manera tranquila y bastante indiferente por su parte. Por la mía no sabía que se llamase Rafael...
Sebas se rió y yo seguí con las presentaciones:
- Bueno el chico rubio es Alex y ella es Carol.
- Todo el mundo tiene diminutivos menos tú.
- Sí, muy agudo. - Me tapé la boca con la mente, ¿pero por qué me comportaba así? Yo no era así, no era maja pero tampoco contestaba de esa manera como si estuviera a la defensiva.
- Entonces nos vas a decir por donde se va a ese puente.- Dijo Alex de manera desconfiada. ¡Oh! Genial... La habíamos tomado todos con el chico... ¡¡Pero sí no había dicho ni hecho nada malooo!!
Mientras caminábamos siguiendo a Sebas que nos había pedido que si podía acompañarnos, yo pensaba en la gente rota.
¿Sabes todas esas películas y esos libros hablando de gente deshecha? Yo pensaba que era ficción... Que no existía esa gente, que era solo para darle profundidad al personaje... Ya... Claro... Resulta que yo era un buen ejemplo. Que yo era cómo uno de esos personajes, los que fingían por el bien común decían, los que no permitían que nadie se enamorara de ellos, porque afirmaban que de ellos no se enamoraba nadie, demasiados personajes, caras, pensamientos... Demasiado complicada para dejar que nadie entrara en los chanchullos de un alma vacía, como el paisaje de este domingo, ni con este rompecabezas por destino... No... Ni con este miedo al miedo y a perder... No. A defraudar a que los demás esperen de ti más de lo que esperas tú misma.
No... No era bueno para nadie, pero la putrefacción de los sentimientos va por dentro, su procesión lenta... Los pies descalzos de todas aquellas cosas y momentos que pasaste de largo que nunca te ocurrieron cuando a otros les pasaba continuamente... A todas las besaban, y a Alicia Harrison, la que no le gustaba que le llamasen Al, y que tenía la expresión de una vieja amargada, la que decía que le daba asco el amor, a ella solo le quedaba aceptar, aceptar, aceptó tanto, que al final dejó de creer que algún día se revelaría contra todo. Contra el puente, contra las piedras viejas del faro, contra las malas palabras que le habíamos dirigido a Sebas, al que a lo mejor le pasaba lo mismo que a mí... Era demasiado raro y especial, demasiado roto, cómo para que los demás lo amasen.
Porque quizás algún día me levante y no sea yo...por un quizás imposible, por todas las ilusiones que se estrellaron. Lee y compréndeme, como muchos han intentado, pero ninguno ha conseguido.
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lunes, 21 de octubre de 2013
16. Last Summer
jueves, 10 de octubre de 2013
'Los consejos que dan, los que por miedo a amar, viven no siendo ellos.' D. M
Se ve y se siente los pasajes inconfundibles de los capítulos sin escribir, pero que van pasando, pasando... pasando...
Y yo me pregunto, -una pregunta retórica, por supuesto, no quiero que nadie me diga la verdad jamás, mentirme todo lo posible en lo referente a mi, que de matar... ya me mato yo-, me pregunto eso, eso que solo los del agujero se preguntan, -siempre la misma a lo largo de los años, parece que la escribamos en el recordatorio del calendario el día y la hora en la que quieres que vuelva a aparecer, porque somos masoquistas... Porque al final la filosofía afecta y se necesita respuesta para la pregunta sin ella... siempre-:
¿Porqué nunca yo no?
Entonces se suben las manos a la cabeza y murmuran en alto, en bajo, y sin sonido pero con micrófono: ¡Vaya! Saltó la visión de parejas felices de la mano, y la tuya propia vacía y sin agarre... Pues no, justamente el yo no, no se trataba de eso, -en realidad nunca se ha tratado de eso, solo por la noche, que es cuando más afecta la ausencia, supongo...-.
Trata de la imagen e idea que en tu mente se transforma en el mejor debut cinematográfico, trata de la otra imagen de millones de artículos posibles que puedes escribir, porque decir... hay que decir mucho.
Vuelven las palabras con Septiembre. Y nunca falla que Septiembre vuelva, nunca falla Octubre que viene detrás para acurrucarse en tú regazo y pedirte que le acaricies la cabeza, pero con cuidado que las cosas se pierden y desaparecen y dejan de ser lo que fueron. Sí, esas cosas pasan...
Es que... El yo no, va por las veces en las que me pregunto porque prefiero quedarme y observar a levantarme y participar, porque según la parte de mi mente que me observa de fuera parece gritarme desde el la primera fila de gradas:
¡Levantateeeee! ¡Vamos, mujer! ¡VIVE!
Y yo enfadada, bueno la otra parte de mi a la que le suelo hacer más caso, responde gritando también pero desde arriba, desde las personas son hormigas y el mar posando para ser fotografiado:
¡VIVO, IMBÉCIL! ¡Solo que de distinta manera, yo siento, y aprovecho momentos que ellos pasan por alto por correr demasiado rápido, por pensar que la reflexión es para otros y nunca para ellos!
Se calla, me mira me sonríe y salta a la pista a jugar a un juego sin nombre, de esos a los que todo el mundo sabe jugar, incluso ella, -esa contenta parte de mi, ignorante, que lo único que piensa hacer con sus manos es arrebatar balones, mientras que tú, tú te sientas y observas porque estás segura de que si te levantas no sabrías que hacer con las dos extremidades que cuelgan de tus costados, para ti solo sirven para tocar, para saborear con las largas lenguas de tus dedos y para crear...-, y por ese motivo yo pienso he imagino, que me echaría de menos si fuera otra persona, una como otras tantas, porque todos no podemos ser iguales. Me echaría de menos porque la sensación de tener la cabeza a punto de estallar por todas las cosas que tiene dentro, es una de las sensaciones de las que te guardas en el estante de las "sensaciones coleccionables", no somos otra cosa que sensaciones.
DIOSES.
Los únicos Dioses en los que creo, en los que me apoyo para confiar, es en la humanidad, aunque sea una completa masoquista cabrona, también tiene una parte cariñosa, una parte que la hace perfecta, global y buena, y que no puede terminarse o acabarse, que la única cosa que no sea efímera sea nuestra perfecta -aunque siempre mejorable- evolución.
Si todavía no ha quedado claro lo de masoquista ahondar en vuestra mente y pensar en todas las cosas que siempre decimos que están mal o que deberíamos mejorar y no lo hacemos, porque al final le coges gustillo y todo; el odiarte, el esconderte, el arte de desaparecer y del silencio, el de las palabras vacías -putas ellas-, el correr y ahogarte con tu propia saliva, el llorar, la soledad dulce y mimosa que vuelve sin ser invitada... Vaya... No nos olvidemos que los latigazos de los que viene acompañado todo eso...
¿Sabes? Somos Dioses, sí, y nos comemos el mundo de tal manera que lo agotamos de tanto mordisco mal dado, pero nadie dijo que fuéramos capaces de solucionarlo todo... Así que no te agobies,
yo también pienso si algún día me crecerán las tetas o si van a seguir así mucho tiempo.
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| Sí, bueno... A mi me da un poco de yuyu esta mujer eh... Pero oye, había que ponerle algo *Encogimiento de hombros* (No me puede creer que no haya ni una foto o monigote haciendo ese movimiento, jum) |
viernes, 4 de octubre de 2013
Que de tanto "despertar" hemos acabado con insomnio.
Las hojas volaban, planeaban por encima de nuestras insignificantes cabezas, cambiando las frases y las palabras que las componen, el significado a variado por tercera vez, y nuestros cansados parpados ya no soportan el ver.
Vaya con los ojos de cristal eh... Los que decoran los oscuros huecos que deja el verdadero ojo ciego.
| Oinssh... Que cosita tan pequeñita he escrito, pero bué... Y como titulo una de mis frases del día que se me ocurrió después de leer como la quinta vez la frase esa de 'es hora de despertar' o cosas así... Soy una borde, lo sé :(' Pero para que veáis que no soy tan mala persona como aparento os recomiendo una canción ja ja ja Glen Hansard - High Hope |
miércoles, 2 de octubre de 2013
- Y ahora, cariño, matemoslo absolutamente todo, que no quede nada... ni nadie. Pero antes de matar al camarero dile que nos prepare unos gin-tonic, tengo sed.
Mis viejas amigas han vuelto, con la fuerza de la tormenta con la que se fueron. Mis viejas amigas recorren el mismo camino que han recorrido siempre, hacen el peregrinaje ya curtido y limpio de tanto pasar por ahí.
Estas amigas, no te defraudan, porque no les hace falta. Esta vez han venido acompañadas de unos gritos de frustración y ganas de pegarle a algo fuerte y duro, y acabar con muñones y sin ojos.
Parece una mala película macabra, que ya sabes como acaba.
Creía haber resuelto el problema, lo creía y les decía a los demás que a mi me había funcionado. Que si no le dabas importancia a las cosas no te harían daño. Pero me equivocaba.
Se van. Se van y te dejan sola, se van y no les importas, porque todo el mundo menos TÚ, toma decisiones sin tener en cuenta a nadie más que a ellos mismos, egoístas, la peor calaña que te puede pudrir en un nanosegundo de incertidumbre, razón, lógica, y luego: Caos.
Siempre te dejan, yo no se cómo lo hacen, pero se van y no vuelven, yo se que no vuelven nunca, yo se que se esfuman, y te dejan sola.
Yo lo sé... Y no quiero volver a pasar por eso... No quiero volver a pensar en eso... No quiero, no quiero no quiero, no quiero, ¡no quiero!
Me creía la más feliz de todos, pensaba que todo estaba bien, pensaba que las gotas saladas que salían de mis ojos, mis viejas amigas, se habían ido, cómo todos los demás, pero esa fue una huida, que me gustó, porque llorar ya no entraba en mis planes.
Yo quería llegar a casa y pasear al perro, pero he entrado y aquellas putas lágrimas han corrido por mis mejillas.
Pero se acabó, porque no voy a dejar que absolutamente nada, me haga volver a llorar. Acabaré con todo y eso de volver a empezar sí, pero sola, porque todavía no he visto a nadie a quien le haya decepcionado, dañado, defraudado, y mutilado el corazón en pedacitos: la soledad.
Ya podéis desaparecer
| -Muy bien, ¿quién quiere, ahora, que use su cabeza cómo pelota de pin-pon? |
viernes, 27 de septiembre de 2013
'Hay pisadas humanas que han medido la luna.' Borges
Y olvídame. Olvídate de mi y de a dónde voy. Olvídate de cómo me gustan las películas, esas de directores que enfocan ojos, y labios, y personas, y dejan los paisajes solo para panorámicas. Olvídate de mi, y de mis 'Y' al comienzo de mis frases, olvídate de mi música sonando demasiado fuerte, dejándome todavía más sorda, pero es que parece, si no es así, que para sentir mejor las cosas tienen que ser intensas y fuertes, no lo sé. Olvídate de eso también, de mis no se, y de mis pensamientos filosóficos al pensar que todo, absolutamente todo tiene un porqué, y que averiguarlo te hace libre, como dijo Kant...
Hazme olvidarme de mí, y ser lo que quiero ser, hazme no volver a arrepentirme de mis palabras, que escritas quedan también y dichas parecen basura.
Olvídate de mí, y de mis recuerdos de niña, mirando un mundo que no me merecía, diciéndole en silencio que lo que él tenía que darme era más de lo que yo en una vida podía darle, por eso me pasé al Budismo, tienes más vidas en las cuales recompensar al mundo.
¡Dios mío! Olvídate de mi.
Olvidar es fácil, lo hacemos continuamente, olvidamos las palabras de una amiga, las palabras dañinas de los que te importan, las palabras de tus escritores favoritos las cuales esperas no hacerlo nunca y ser como tu profesora de lengua, que recuerda todos los poemas que ha leído: Es un buen entrenamiento para la memoria, nos dijo.
Olvidar es fácil, lo hacemos continuamente, olvidamos las palabras de una amiga, las palabras dañinas de los que te importan, las palabras de tus escritores favoritos las cuales esperas no hacerlo nunca y ser como tu profesora de lengua, que recuerda todos los poemas que ha leído: Es un buen entrenamiento para la memoria, nos dijo.
Olvídate de mi, y de mis ganas de saber que ocurre dentro de nuestra mente. A veces no somos destino, y somos otra cosa. 'Ser' es el mayor videojuego que se haya podido crear, ser, no se juega con botones... O sí, según a que juegues...
Olvídate de mi, olvídate de mí, conviértelo es una reiteración programada desde hace tiempo.
Olvídate de mí ahora y vuelve cuando sea otra.
Dicen que hay personas que están destinadas a encontrarse vida tras vida hasta que todo ocurre cómo tiene que ser. Es una idea tan bonita, ese paseo por el río del olvido, en el cual renaces pero con el mismo propósito que la primera vez que naciste. Entonces nos reciclamos ¿no?, eso es bueno, quiere decir que no desperdiciamos sin necesidad, que nuestro cuerpo abone la tierra, y nuestra mente abone la historia.
Olvídate de mi... Yo a veces lo hago, para no verme dar besos torpes a insípidos fantasmas sin rostro, a veces me olvido y de mi botella de pensamientos... sale agua rosa, es muy bonita pero tienes que medir el movimiento cinético, cuando recuerdo que no entiendo de cinética, que la cambié por economía... Vaya memoria la mía...
| El Otoño, dice el calendario, hace días que empezó. Hace mucho calor para ser otoño. Pero pensar en ello, me hace recordar la caída de las hojas: Desnudarse mientras lloras es más normal de lo que parece... Los árboles lo hacen. |
viernes, 13 de septiembre de 2013
Pff... Son cosas que pasan, la gente es gente y las promesas no se cumplen.
Siempre tienes que ser alguien.
La chica del vestido rosa, con bolsillos gigantes para guardar los pañuelos que empapa, o la chica que se esconde y huye, y no sabe que lo hace, huir parece la última moda, o la chica de las gafas demasiado grandes para su cara que quiere escabullirse de la sociedad y de su vida y perecer, perecer en la oscura esquina, en la perecí yo hace muchos años. O el chico roto y desperdigado, perdido entre tantas opciones inútiles, o aquel que toca el piano para acariciar algo vivo, o aquel enfadado con el mundo y con él mismo que pretende romper el silencio de sus sueños para hacerlos desaparecer, al final todo eso va a la esquina donde perecemos los que quisimos hacerlo, y los que quieren hacerlo, al final no estás completamente solo allá abajo, no, en realidad estás dentro de un sótano repleto de trozos con vida y sin ella, que abandonamos por innecesarios.
No puedes simplemente ser la chica que le gusta leer, porque le gusta el sonido de su voz en su mente. No te puede gustar una canción, te tiene te gustar un tipo de música, y a partir de ahí, eres alguien con una pequeña etiqueta para ser colocada y perfectamente ordenada en los cajones de una sociedad dividida, no te puede gustar un estilo, sin sentirte que estás usurpando la verdadera personalidad de alguien; me niego a llevar esa camiseta que pone que la música nos salva de algo, porque no creo en ella, no creo que la música nos salve de nada, y por eso no la voy a llevar.
Y parece que reniego y parece complicado ser tú, porque todo requiere un mínimo esfuerzo por ser alguien, por ser un alguien sucio y desprovisto de ideas morales, por ser un alguien obligado a tragar frases escritas por seguidores de Nirvana los cuales no saben quien es Nirvana. No creo que la mitad de la población adore la música, no creo que ni la mitad de la población aprecie su sonido, pero por ahí van.
Por ahí van todos en la misma dirección, pero luego estoy yo, y algunos más, los cuales nos paramos y decimos, que no nos gusta, que no lo entendemos, que preferimos otra cosa. Ser nosotros.
Me gustaría hablar, y algo me calla, unos lo llamarían vergüenza, pero yo lo llamo evitar un desperdicio de saliva con un grupo de gente incapaz de pensar por sí mismos.
Así que siempre tienes que ser alguien, tienes que amar a alguien, y tienes que escribir obligatoriamente de amor, porque parece que el único sentimiento que hace florecer las lágrimas de felicidad es el sentimentalismo saturado.
Estoy orgullosa de mi vida por no dejar que nada ni nadie, ni siquiera la misma frase en todas las puñeteras camisetas me hacen cambiar de ser como soy, estoy sobreviviendo a la mentira del mundo, y le estoy diciendo, al que quiera leer y le importe, lo que sucede, y les estoy diciendo de una manera cruda pero poética, que ser lo que somos requiere no escondernos, porque no hay ningún avión a punto de estrellarse contra tu pequeño corazón y exprimirlo como una naranja por la mañana, no hay ninguno. No hay, tampoco, suficientes piedras planas para revotar en tu lago mental para luego hundirse suavemente, porque no hay ninguna piedra plana o rugosa que siga flotando, que siga rebotando hasta tus confines cerebrales.
¿Y después de todo esto que hacer? Dormir en camas confortables y calentitas y soñar que somos chicas, simples chicas, que caminan por un muelle inacabado, el cual para seguir caminando se tiran al agua y nadan, sin miedo de los que se quedan al final del corcho, sin miedo de los que se ahogan porque dejan de nadar, y sin nada más que un libro pesado en tú mochila de búhos incrustados. Y alejarse, porque tú lo has decidido, de esa oscura esquina, en la que rompiste unos ojos perdidos y llorosos y empezaste a dejarte llevar por la corriente helada que arrastra a las tortugas marinas a su playa favorita.
La chica del vestido rosa, con bolsillos gigantes para guardar los pañuelos que empapa, o la chica que se esconde y huye, y no sabe que lo hace, huir parece la última moda, o la chica de las gafas demasiado grandes para su cara que quiere escabullirse de la sociedad y de su vida y perecer, perecer en la oscura esquina, en la perecí yo hace muchos años. O el chico roto y desperdigado, perdido entre tantas opciones inútiles, o aquel que toca el piano para acariciar algo vivo, o aquel enfadado con el mundo y con él mismo que pretende romper el silencio de sus sueños para hacerlos desaparecer, al final todo eso va a la esquina donde perecemos los que quisimos hacerlo, y los que quieren hacerlo, al final no estás completamente solo allá abajo, no, en realidad estás dentro de un sótano repleto de trozos con vida y sin ella, que abandonamos por innecesarios.
Y parece que reniego y parece complicado ser tú, porque todo requiere un mínimo esfuerzo por ser alguien, por ser un alguien sucio y desprovisto de ideas morales, por ser un alguien obligado a tragar frases escritas por seguidores de Nirvana los cuales no saben quien es Nirvana. No creo que la mitad de la población adore la música, no creo que ni la mitad de la población aprecie su sonido, pero por ahí van.
Por ahí van todos en la misma dirección, pero luego estoy yo, y algunos más, los cuales nos paramos y decimos, que no nos gusta, que no lo entendemos, que preferimos otra cosa. Ser nosotros.
Me gustaría hablar, y algo me calla, unos lo llamarían vergüenza, pero yo lo llamo evitar un desperdicio de saliva con un grupo de gente incapaz de pensar por sí mismos.
Así que siempre tienes que ser alguien, tienes que amar a alguien, y tienes que escribir obligatoriamente de amor, porque parece que el único sentimiento que hace florecer las lágrimas de felicidad es el sentimentalismo saturado.
¿Y después de todo esto que hacer? Dormir en camas confortables y calentitas y soñar que somos chicas, simples chicas, que caminan por un muelle inacabado, el cual para seguir caminando se tiran al agua y nadan, sin miedo de los que se quedan al final del corcho, sin miedo de los que se ahogan porque dejan de nadar, y sin nada más que un libro pesado en tú mochila de búhos incrustados. Y alejarse, porque tú lo has decidido, de esa oscura esquina, en la que rompiste unos ojos perdidos y llorosos y empezaste a dejarte llevar por la corriente helada que arrastra a las tortugas marinas a su playa favorita.
| ~Efectivamente, cariño... |
sábado, 7 de septiembre de 2013
'¿Crees a Shakespeare cuando dice que estamos hechos de la misma materia que los sueños? [...] En cualquier caso, tú eres sueño, y la vida también. Creo que eso lo explica todo.' B.M
*¿Y si escuchas esto mientras lees?: The March
Nunca te habías dado cuenta que no hay raíles, ni trenes que vayan por raíles, en mitad del océano. Jamás se te hubiese ocurrido creer que no los hubiera, tres mil setecientas veces veces has pasado por allí, con tu maletín, con tu bolsa, con tu mochila, con tu maleta de treinta kilos, y lo has mirado, luego te has sentado y has esperado.
Esperado y esperado, y siempre veías que iban de un lado a otro, los mil y un sentimientos que genera tu cuerpo en un día. Son veinticuatro horas de mirar la pantalla del cine, expectante a lo que va a suceder de nuevo. Una idea, ¡oh madre mía!, y la mejor banda sonora de tu vida, y luego justo antes de terminar aparece la mujer que siempre se sienta en primera fila para ver acabar la película, y luego abrir las puertas. Los mil y un finales que esa mujer habrá presenciado...
Y tú, sales eufórica, porque lo has sentido todo, en una hora y treinta y cuatro minutos, es lo que pasa, lo que sucede, lo que esperas, el lugar en el que te sientas y con quién comentas la película.
Es el sueño de cualquiera, es la ilusión y la verdadera magia, la que te traslada, la que te muestra, la que después de salir, subiendo los escalones dices, decidida, porque realmente lo estás: Yo quiero ir ahí, quiero abrazarle, y luego quiero comentar las obras de arte con él. Quiero saber lo que se siente.
Lo que te impulsa a sentarte esperanzada ahí, en mitad de la arena a orillas de un océano sin trenes, luego cambiar el tren por el autobús y esperas en la dársena número diez. Te montas en uno que no sabes a dónde vas. Y miras maravillada cómo todo gira, gira de la manera que tiene que girar.
¿Qué piensas de la vida? Que es la promesa que se cumple y no te das cuenta, que es la oportunidad que dejas escapar una y otra vez, y cuando te das cuenta, que camina más rápido que tú y se va, hechas a correr cuenta a abajo, cómo las palabras ¿recuerdas?, ¿quién dice que no se puede? ¿Quién se atreve a mirarte a los ojos y decir no?
Ahora eres del aire, eres las corrientes marinas que arrastran ballenas, ¿sabes porque cantan la ballenas jorobadas? Para que la música siga sonando y lleguen las musas a todos los lados a los que tienen que ir.
Me gustaría resumir un lugar con palabras simples, pero no puedo, no me sale, y mi razón animista piensa que es porque el zorro que habita en mi teclado no quiere comerse las serpientes que amenazan con anidar en mi ático, en el que guardo todo lo que se me olvida donde va, las ideas que vienen y van y no me sale donde ponerlas ni cómo, pero un día toman forma y todo vuelve a girar, al rededor del sol o de ti.
Eres la vida que mueve las emociones que describen al mundo. Eres el guionista de momentos incómodos, eres el director de tus noches en vela, eres la pluma del escritor alcohólico y acabado que todavía le queda algo por decir aunque solo sea a su botella de whisky.
Eres el somos que decora mis mejores frases.-Dijo susurrando.
Somos esto, y ningún error va a cambiar mi opinión sobre lo que ocurre dentro de nuestras mente, el fascinante mundo de nuestras pequeñas y delicadas neuronas de culto a la palabra.
Sonríe. Somos los seres que le pusimos nombre a levantar las comisuras de los labios y experimentar el simple regocijo de hacerlo y de mostrarlo a los demás, disfruta de ello, porque es tuyo.
| Y si te gustó, también Aerials está muy bien. |
Oh! Y mirad este vídeo, se titula
Home, y es delicado,
suave y mágico, y me encanta, claro.
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