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jueves, 12 de febrero de 2015

"Esta bien así" me quise decir antes de entrar en el sarcófago de otro idiota muerto en vida.

Hoy ha pasado, hace tan solo unos minutos con el cabello despeinado y las alas inertes y pesadas a la espalda, lo que tenía que pasar. Lo que pasa siempre. Gente.
No me puedo hacer cargo de todo. No puede cumplir las expectativas tan altas de un sistema para el que eres un número y una nota media. Un sistema donde no hay tiempo. Donde no hay sitio para respirar tranquila y reír de lo que tiene gracia. No tenerle que sonreirle al aire y esperar que te crea.
Lo siento. Pero yo no puedo con todo. No puedo pensar en ti y en lo que te duele, no puedo pensar en lo que me duele a mi y al mundo, ¡no puede agarrotárseme más el cerebro, exprimiendo cada gota de mi memoria!, pidiéndole más, diciéndole que la manera en la que se aprende no es la correcta y luego el resto que te dice "pero es lo que hay". Sí y de momento no se puede pedir más.
hands, kill, nails, photography, red
- ¿Qué te hace tanta gracia?
+ Lo idiotas que somos todos
y la poca importancia que tiene en realidad.
Sé que duele pensar que no eres nadie, ni para ti ni para alguien ni para el resto. Duele pensar que por mucho que llames la atención nunca serás eterno en el instituto, en el instante que dura una adolescencia. Tampoco se puede evitar pensar que si dejo alguna foto en el laboratorio de fotografía quizás dentro de unos años alguien piense lo mismo que yo al ver las de cursos anteriores. Gente que estaba donde yo. Preguntándome a donde les llevó el mar, a que otra isla, si el barco se les encalló y tuvieron que volver. Pero esto es insulso, quiero que tenga mayor relevancia de la que tiene, pero es imposible. Ya no tengo quince años, las ilusiones de lo bonito ya no consiguen de mi lo que conseguían.
Se me congelan los dedos y arrastrando las palabras te digo lo siento. Porque es injusto, pero es lo que hay, ¿no?
La mente necesita un descanso, unas vacaciones de puertas para adentro. Debajo de una cama y por la noche debajo de un manto de humo y negro. Me da igual. Estoy demasiado agotada de todo, de mi ciclotimia. Depresión, esperanza, depresión, esperanza, ilusión, risa... lágrimas, horror, horror al vacío, muerte, suicidio, parada.
Ganas de abandonar.
                                 Todo.
Incluso a mi. En alguna cuneta de las muchas carreteras frecuentadas por mi misma. Elegiría alguna de las de verano: bajo el calor abrasador, bajo la sequía de la tierra, bajo el nauseabundo olor de mi sudor y cuerpo putrefacto. Bajo la bandera de mi vida sin nombre.
Holiiiiiiiiiiiiiiiiiii que tal tu dia?? (^_^)
"Está bien así"

sábado, 17 de enero de 2015

Lenny Bruce gritó a un tribunal: "¡Necesitan al loco para que sepan en que se están equivocando!"

~La pura desesperanza ha abandonado su hogar cavernoso y oscuro. Sonriendo por la ironía creo pensar que la depresión aparece en septiembre y con la cercanía de la primavera y la (siempre fallida) promesa del verano hace las maletas, lenta muy lentamente, y recorre en el sentido contrario que el oxígeno, recorre los alvéolos y se esfuma por las galerías de la indiferencia. Después de esto ya sé lo que viene, el vacío, luego la poca importancia que tiene el 'después' mientra haya un 'ahora', y de vuelta a la consciencia de la realidad. De alguna manera el procedimiento sentimental por el que pasa mi mente es mágico, fabuloso, artístico y terriblemente agotador. 
En este momento cada célula de mi cuerpo echa de menos el dolor y la pena, aunque siempre estará en mi la fábrica de melancólicos párrafos, siempre. ¿Qué porqué? Porque hay belleza en la muerte, hay verdad en los gritos de desesperación y hay misterio en las almas.
No sé lo que vendrá a partir de ahora, que es lo que me inspirará en mi próximo texto o lo que sentiré, a lo mejor a la pena y desesperanza se le ha olvidado algo en casa y vuelven para rellenar resquicios de olvido, o a secar lagunas demasiado llenas. Quién sabe lo suficiente como para preveer el futuro del Genio, incluso para reconocerlo.
El profesor es una película alucinante, era como ver representado todo de lo que he estado hablando los últimos meses, cosa que me cabrea y fascina a un mismo tiempo.

Aunque el texto siguiente sea una repetición de todo lo anterior, quiero ponerlo, porque lo escribí y me sentí bien al terminarlo, está inspirado en el Circo del Sol, el cual fui a ver la semana pasada. Lo podría titular como Encarnación II, pero hay que ser un poco más original en esta vida.~

...y yo soy una loca que viene a liar palabras.
Nota: Eres libres de fumarte mis textos o no. Los posibles efectos secundarios varían en el paciente.

Existe una lucha. En la que puede que no haya nunca un vencedor. 
La mujer, sacada de un libro sobre musas de cabellos negros y tela roja, se desliza por el aire; mi mano izquierda se estremece, quiere describirla, quiere preguntarle que siente allí arriba, que siente al estar rodeada de miles de personas que le encantarían estar sujetos por una de esas cuerdas en su caída.
Cada uno en su jaula particular, enfrascando su necesidad de pertenecer y poseer en botes de cristal. Pero todos alucinados la miran. No entienden como puede haber tantos miedos royendo sus entrañas, una cantidad indecente de inseguridades habitando en el nido de nuestro cuello (vacío de besos, agotado por la espera), y que ella, musa del silencio y la inspiración, vuele sin segundas oportunidades a la duda por encima de todos. Admiración siente la arrogancia.
Autenticidad a muerto; se reproducen incansablemente -tortura moderna- detrás de la mujer miles de historias que suenan a ilusión, a pasado ficticio, a mentira dulce que se desliza por la garganta, -tu boca pide más, y cae el néctar de los que quieren recuperar lo bueno-.
Grazna el cuervo desde la rama de un árbol, cae de nuevo desde las alturas el cuerpo de la mujer roja, "¿Tiene los ojos cerrados?".
Allí, en butacas de plástico, guarecidos en un pabellón por el que se cuele el viento desde el exterior por rendijas de carne y celulosa. 
- Les odio (a ellos, humanidad) y les envidio a un mismo tiempo, un amor-.odio, en el que siento que le debo gratitud y al mismo tiempo una furia que se traduce en las ganas de luchar contra lo que intenta atrofiar mis prístinas alas. Sus juicios inútiles y equivocados. Mal. Mal.
Le digo a la mujer roja. Como si ella pudiese entenderme, como si ella fuese, es -quisiera ser- real. 
El miedo mujer, el miedo que tu no sientes se alterna de manera contraria y como un exabrupto que anatematizaba a todos los espectadores. Caía sobre nosotros como un mundo a las espaldas de un alguien -de mente infantil y sin ánimo de preguntar porque- la falacia sobre nosotros mismos. Sobre un espejo que no se sabe muy bien que es lo que refleja, si otro prejuicio, si una opinión, si una verdad abstracta y poco fiable o la corrosión que recubre la órbita ocular.
Extrusion by tsukiko-kiyomidzuAparece entonces en medio del escenario, que la mujer roja no se ha atrevido a pisar, (y juzgo yo individualmente que será para no contagiarse de la realidad ficticia que tanto esfuerzo les cuesta a algunos recrear cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día de nuestra ineficaz -pues preguntémosle al tiempo que hemos sido para él- vida), la niña que sube escaleras, la que se parece a mi pero no tenemos ya ni la misma sonrisa ni mirada idéntica. Desnuda. Preguntándose -y lo sé porque la conozco, se quien ha sido y en quien se ha convertido- porque todo el mundo mira hacia arriba con tanto asombro, '¿qué le ha pasado al mundo para pararse a mirar como sus deseos son encarnados por algo ajeno a su mismo cuerpo, en vez de haber echado a correr para atraparlo y moldearlo a su gusto?' Niego con la cabeza. No puedes escapar de tu jaula, no puedes coger lo que te gusta y huir; la consciencia cada día pesa más en mi mente y convierte la forma de la niña, su forma, en un personaje abnegado a la decepción. Genio escribe con guijarros en las paredes de su celda neuronal: Y tú, como todos los demás, abocada al fracaso. 
Pues una vez se alcanza la cima, lo que queda es la degradación, la decadencia de si mismo. Tenemos los límites que nuestra condición de mortales equivocados nos imponen, de nuestra evolución egoísta que pretende que una vez hayamos alcanzado esa cima, antes de que comencemos a bajar por inercia, plantar a genio en otra vida y darle la oportunidad de seguir donde lo dejaste. Mal, mal, mal...
Existe una lucha en la que puede que no haya nunca un vencedor; la degradación moral que se produce por una consciencia abierta de piernas, la esquizofrenia que con lastimosos gemidos pretende desgarrar el velo que lo cubre todo; y luego estás tú, la oposición, tienes el poder, la corona pesa en tu cabeza de ternero sin destetar, y te escondes en los bosques del presente alienante, pues en el fondo temes ganar. 
Temes que a la niña le gotee sangre de entre las piernas, temes que vaya tu presente a romperle el vientre, creador de vida y rojo.

"El medio moderno hace imposible la aparición de cualidades de construcción en el espíritu. (...) La única cosa en la que existe construcción hoy día es una máquina" -Pessoa

lunes, 12 de enero de 2015

Encarnación.

Parecía que se recuperaba; se movía su dedo anular arriba y abajo, como si quisiese, con timidez, pedir turno de palabra en un gran debate sobre la hipocresía de lo que fue, sobre lo mal colocados que están los conceptos en el hoy, sobre los errores que seguramente se cometerán en el futuro.
Duele, vivir... duele.
Ser consciente del cuadro en el que te pintaron -los bordes cada vez menos perfilados- un autor acabado, me pinta, os pinta, representándose así mismo, identificándose con cada garabato escupido sobre el óleo, y aquí estamos, repitiendo lo mismo, le llamamos rutina, bucle, lo relacionamos con seguridad, y estamos acabados. Personajes que fracasaron en su intento por tener un grado de importancia en la obra, todos somos siervos del ego, de nuestra arrogancia, de mi.
Corpo-Mente, Dorma
Ilustración de Janelle McKain
Nos rodea, me, un halo de irrealidad confusa, en la que ya no entiendes si tienes que adaptarte tú o el resto a ti porque -he aquí la arrogancia humana e imperecedera- eres superior, lo sientes, como la supremacía de tu mente se eleva con cada lectura y película bien desarrollada, llevada a cabo. Tanto fracaso... y de esto nace la eternidad, las amapolas pueblan la biblioteca, y los libros se elevan como tú Genio, arriba a lo lejos, reconoces tu ignorancia, tu idiotez, tu inutilidad -no te satisfaces ni a ti mismo, masturbarte compulsivamente delante de un espejo es solo otra metáfora, otro baile de pensamientos, otra fantasía, en realidad eres muñeca de trapo crucificada en la estantería del tiempo mientras la muerte juega con su sonajero de reloj de arena, pero que no te engañe con sus balbuceos, es más vieja de lo que piensas-. Hay poco que hacer, poco por lo que luchar y no porque no valga la pena, sino porque no hay solución. El proverbio chino responde: Si no hay solución para que te preocupas. Y yo asiento.
Por eso, debido a eso, por otra gran cantidad de motivos, adoro seguir tumbada en las baldosas frías del baño, desnuda, estirada, siento sobre mi el peso del aire y el movimiento de la tierra. La energía recorre tus extremidades en sentido contrario; no provocan calambres en los músculos, sino que se inyectan como heroína en tu corazón y pulmones, son esos magníficos momentos en los que lo único que te preocupa es seguir respirando, (una obsesión sin quebraderos de cabeza), con solo dos opciones: seguir o no.
Las dos igual de eficaces.
Los ojos se le mueven en las cuencas vacías de globos rojos, Europa. Ahora que ves como la pérdida aparece entre mis piernas, nacidas debajo de las baldosas, quizá lleve mucho tiempo ahí tumbada, afloran orquídeas con conversaciones sobre lo superficial, sobre la irreal que parecen los contornos de las personas, sobre lo falso de mis uñas, arañas tejen entre las hojas, entre pestañas, jungla que espera el próximo amanecer. Sin embargo, Genio y yo sabemos que la espera solo mantiene, no hace que el cuerpo vuelve a erigirse sobre las plantas de sus pies, genio le acaricia el vientre y niega con la pena balanceándose en su mandíbula.
Soy testigo del fracaso del mundo.
Soy consciente de mi propia naturaleza insulsa, de mi egoísmo
y
de mi. 

miércoles, 7 de enero de 2015

Se lamentan los degenerados de su locura.

Ella habla de amor y todo el mundo asiente. Autómatas.
Se dejan llevar por un tono deshilachado por el uso, suave y rítmico. A ellos les encanta. Suicidio con su melena blanca al viento, apoyada en la valla que separa el suelo del precipicio me mira sin hacerlo, sonríe, señala a la niña detrás de mi, dice: "Son como ella"
Genio, orgullosa, ni siquiera le dedica a Suicidio su apoyo, las dos saben que no lo necesitan.
- Tendría que mataros, sabéis demasiado.
Se ríen... <<¿Que sería de mi entonces?>>
La niña asustadiza pero curiosa, con el pelo liso y corto y un vestido de flores rosa me tira de una de las mangas de mi abrigo y me pregunta con la inocencia a punto de saltar:
- ¿Le tienes envidia? ¿Lo quieres?
No. Solo observo desde el fondo del teatro, solo espero que se den cuenta que ni ella ni él saben lo que dicen. Pero se creen Literatura, ese es su gran error: No te creas que eres la Diosa a la que veneras. Suele enfadarse por la arrogancia y estupidez humana. Los castigos saben a síndrome de abstinencia neuronal, están guarecidos entre las tiras de su fusta de cuero. 
Apetito ruge. Los leones despedazan. Suicidio pellizca a Apetito para que chille con más fuerza y Genio enfurecido mata a Suicidio. Apetito calla. Literatura aplaude. Genio quiere a Inspiración. Pero ella enamorada de los mitos y leyendas se ha convertido en ninfula -ya lo era- y se ha echado a volar, nunca tocó tierra.
Vosotros escucháis mentiras y las creéis a pies juntillas; no iréis a casa, no hay hogar que no haya sido desahuciado, invadido por fantasmas desesperados por poseer lo que los catapulte, disparados, hacía al lupanar que es su Cielo.
Necesito idealizar tanto como Suicidio y Genio no necesitan apoyarse porque solas se equilibran. Mujeres con maletín. Puertas que se abren, la niña empuja las puertas giratorias y gira y gira y gira y gira, hasta que deja de hacerlo y me mira. (Siempre me acaban mirando). Justo antes de reírse a carcajadas. Suicidio me dice que soy el impulso que provoca la risa de mis creaciones, me invita a irme, a saborear la aguja, a ver más allá de lo que creo que hay. Rechazo la invitación.
Temo a Genio y que me abandone. Temo no ser comprendida por mi Duda, perro con lengua de serpiente.
Temo quedarme y nunca -volver- irme.
animal, animals, black and white, blackandwhite, blood, dark, darkness, fear, picture, pictures, teen wolf, werewolf, werewolves, wolf, wolvesTemo olvidar...
Dije que había matado a los monstruos, porque quizás siempre parece que mueren con el sol achicharrando su sombra, quizás estaba equivocada, a lo mejor son tan inmortales como yo, y tan inseparables como la soledad. El premio te lo entrega Recuerdo, te da la mano flácida y sudorosa Olvido, -presidente del área de Retención-. Y soledad, -no es un nombre, aunque si propio, y como sensación me pertenece, parida al mismo tiempo que silencio-, me abraza y felicita, está orgullosa de mi, aunque aún tenga mucho que aprender. Lloro y mis labios sonríen. Hay guerra entre sístole y diástole.
Los miro a todos.
Paso por delante de los ángeles y el ectoplasma de mi se queda -relativamente- observando sus curvas, sus alas y expresiones. Ellos siguen maravillándose de la supuesta erudición de alguien que no sabe lo que dice, hablar de lo que todo el mundo habla de forma que nadie entienda, ni siquiera tú, no te hace especial, solo humana y tonta. El Genio está en otro sitio, en otro bar, en otro cruce de conexiones, esperando un semáforo que nunca se sabe cuanto tardará en ponerse en verde, tú y tus dedos esperáis en la otra acera, apreciando su cercanía y untándoos de su aroma. Genio es como el tipo inteligente que te mira desde la oscuridad y te dice que él es mago y que su magia solo funciona contigo.





viernes, 2 de enero de 2015

"La misteriosa debilidad de los rostros humanos" -Sartre

¿Qué decirte que no te hayan dicho otros?
Caen desde el puente los cuerpos, 
y yo, narrador incomprendido,
quiero ser uno de ellos.
(Caer como la lluvia desde mi propia cúpula)
Bailar para siempre en Nochevieja. Ojalá. Siempre estaría en mi el sentimiento de ilusión por un nuevo canto de ruiseñor, entre el pasado y un futuro inapelable -de caos, de desastre-.
Y danzar así en la plaza, entre el contoneo de los cuerpos, entre idiomas extranjeros...
Sentabanse una en frente de la otra; una de ellas parecía más confiada y estiraba como podía su cuerpo hacía la otra, esta no se movía, miraba con una sonrisa juguetona, -ideaba y reflejaba en su mente guiones de películas que calmarían su apetito alexitímico (era Genio quien interpretaba los sueños, era este quien daba lo que apetito necesitaba)- y miraba.
Miraba como las equivocaciones (palabras mal colocadas en los cajones, otras sílabas inconformistas se resistían a mantenerse en su lugar) y como por sus mejillas corrían consabidas lágrimas de agua de rosas, sin sal, sin la pasión y terribilitá o dinamismo con la que se caracterizaba anteriormente.
Sabían el final antes de que se acabasen sus comienzos preliminares, pero una de ellas esperaba que todo fuera diferente y la otra que pasase pronto antes de que su lengua recorriese las curvas de su cuerpo y descarrriase hacía el desfiladero de sus pechos.
Querían fragilidad porque encontraron en ella la mejor representación de la realidad.
Los mensajes no obtenían contestación, con el paso de los segundos eso iba dejando de tener importancia.
No querían perder la belleza humana comportándose como animales, pero como era inevitable, como tantas otras cosas, hicieron lo más humano posible; cambiaron la tesis. 
Las bestias intimas, aún axomáticas de sentimiento, eran belleza frágil. 
El silencio tenía esa noche un sonido horrible, me daba la intimidad compartida que tanto aspiraba a tener, pero le tenía miedo, era ruidoso y me hacía pensar... hacía que doliese el corazón por la desidia de mi cuerpo y mi mundo.
Regueros de sangre y literatura recorrían mis rizos, a caballo entre cabellos del mejor carboncillo.
En el papel era perfecto, pero el desastre metafórico era el vaso de agua rebosante que empapaba el folio sin remedio.
No hacían más que asentirse la una a la otra. <<Vas a perder de todos modos>> pensaba pesimista la que por fin se atrevía a aceptar las caricias y entrar en las profundidades de dos vírgenes de papel y celulosa.
©Alex Usquiano
Alex Usquiano

viernes, 26 de diciembre de 2014

"No me habléis de eternidad, no me habléis de cielos ni de infiernos más, no veis que yo le rezo a un Dios que me prometió que cuando esto acabe no habrá nada más" Nacho Vegas

Me dice: "Mata la parte más consciente de ti"
Pandora en el diván me mira con suficiencia, Pandora sabe que le temo, Pandora sabe que el terror crece en mi espina dorsal, recorre mi cuerpo y frena en el corazón de solo pensar que me abandona la poesía, su prosa, sus versos; Literatura sabe que le debo al mundo, Literatura sabe que sin dolor no hay razón ni genio, Literatura entiende que yo deba respirar y por ello me mira desde arriba, desde lo más arriba posible -encima de ciudades y pueblos, sobre un vocabulario extenso y no lo suficientemente edulcorado- y me formula una cuestión que hace que quiera volver a esconderme de los espectros (grises) que habitan los abrigos colgados de la pared, me pregunta. "¿o toda yo o solo un poco?"
"Un brindis por la humanidad y por lo bien que habita el mundo"
~El hombre que casi conoció a Michi Panero
Y su mirada de grandes ojos oscuros enigmáticos, inteligentes, con sus leones ardiendo y rugiendo de rabia y horror, me desafían, me desafían, me desafían a rehacer el laberinto, a no olvidar a la consciencia, a la verdad, me dicen que si tanto miedo le tengo deje de recorrer sus pasillos y vuelva a dormitar en sus casetas de madera pulida y olor a fijoas. Que vuelva a mirar los volúmenes de historia como un juego para adultos y no como un reto para ahora. Que vuelva a dejar en el desván el reloj de arena con su principal representante, y que olvide de que estoy hecha, que olvide quien es Literatura, quien es genio y quien es suicidio, para volver a 'comienzos de verano' y volver a estar preparada para saltar, y bailar, y hacer de tu cuerpo otro ser entre las masas, volver a saber fingir y callar, -pero sobre todo tirar por la ventana el invierno. Tengo miedo. El frío me abraza. No suplica pero yo sí: No lo hagas-.
<<Perdimos el control>> Como promesa perdida.
(obra de Pablo Gallo)
Pretenden que cometa oprobio contra mi propia mente. Y yo les miro desde abajo, en su gran altura y advertencia no comprenden que lo que temo es lo que amo a un mismo tiempo, lo que le produce a mis dedos moverse sobre el teclado es el dolor, es la pena, es el silencio y la soledad, y no es ser como todos sino observarlos desde mi burbuja resquebrajada, desde aquí, desde mi verdad, como si jugase a ser universo creando atmósfera alrededor del planeta que son ellos, como siempre, humanidad.
La entropía de mis pulmones no soportan a Duda, pájaro negro, picoteando mis pieles sensibles al rojo, -<<no hagas daño a lo único que merece la pena>> decía mientras "Nunca más" tironeaba de una pieza de pellejo y la sangre brotaba sin sujeción, sufusión. Llovía entonces sobre el cuerpo desmembrado y Literatura reía, se carcajeaba por mi gusto por las escenas góticas de Drácula y mi deseo por alguna vez protagonizarlas-.
¿Que hacemos? Creo remembranzas; me veo despreciando a otros y apretando la soga alrededor de sus cuellos, mientras la niña lloraba desde mis pestañas y la madre gritaba y el padre moría y encima de la cama cartas que yo no escribía, pero me creía Literatura y Pandora respondió desde lo alto de su bandera sin blasón que pagaría con dolor y sal haberme girado a ver a Sodoma y Gomorra arder.


jueves, 25 de diciembre de 2014

'Aprendido a nutrirme de lo suelto'- El loco, Panero

Tú voz vuelve a mi, querido Vegas... En lo único que coinciden mi mente y mi cuerpo eres tú. Llama a Ferreiro y seré feliz viéndoos desde el final de la sala, con una bebida deshidratada y un cenicero.
Quería, -de verdad que sí-, escribir algo bonito sobre la Navidad, sobre la Nochebuena, y en lo único que pude pensar fue en viudas negras y en orgías que se suceden bajo las luces de colores, -que no, que no tengo nada bonito que decir, ni divertido, ni feliz... ¿todavía no te has dado cuenta lo increíblemente rota que estoy? No quise nacer... Tenía mis motivos-.
Me gustaría encontrar debajo de las piedras, debajo del mismo cielo verde, algo que me diga que estoy equivocada, que no es demasiado tarde para mi. Si nunca fui 'la alegría de la huerta' antes por lo menos me lo pasaba mejor (o no, y esto es solo la manía por glorificar un pasado que nunca fue memorable), lo intentaba más, pero estoy condenada a que cuanto más vieja me sienta más acné me salga en la cara. Y es que por muy joven que parezca, he olvidado lo que era reír y estar bien contigo misma, solo han pasado unos meses y cuando me releo tengo que parar de hacerlo y cerrar la página, no puedo escucharme teniendo razón, no puedo soportar tener más de un reflejo en el mismo espejo.
<<Se han reproducido vídeos de conciertos en los que mi mente saltaría como ellos, en los que se sabría todas las canciones y cantaría a la noche todo lo que tiene dentro, -el dragón escupe fuego y golpea su cola contra el suelo, mis neuronas hacen algo parecido, y encerradas en un cuerpo que no está de acuerdo, se aprisionan contra el cráneo, buscando alguna grieta por la que escapar-.
<<Es que no sabes lo que es querer ser algo que realmente eres y no poder, porque sabes que no perteneces, que por mucho que adores el negro y las botas de motero, tú no eres eso, eres de pupitres y pizarras, y el ser entre libros repletos de palabras, que no eres quien rompe las reglas sino quien crea nuevas, luego descubre que no ha innovado en nada y cae en una nueva depresión, en un nuevo pozo sin fondo, caer es el deporte olímpico de mi sistema anímico, y mis lágrimas casi no salen ya, a punto de pedir la jubilación, dicen estar ya cansadas de tanta caída a la deriva, se quejan de que quedan pocas islas desiertas en las que procrear.
Sin familia en Navidad, sin regalos por edad, sin comilonas por poca cavidad de estómago; no hay nada bonito que decir de la Navidad, es otro estúpida tradición en la que algunos creen que en lo único cierto entre tanta repetición insustancial de palabras, pero se vuelven a equivocar, quiero encerrarme en mi habitación, enterrarme debajo del nórdico y morir durmiendo... Desapareced fantasmas. Ya no os quiero. Ya no os necesito para llorar y suplicarle al suelo frío que me arrebate de mí, ya no soporto mi peso.
Chica, estás tan equivocada... Tan tristemente equivocada... Aunque suene bonito, es solo otra mentira en la que estirarse, por la que frotarse y extender tu olor, porque sabes, en el fondo, -muy en el fondo-, que la mentira será siempre más tuya que la verdad, que ella inalcanzable, prefiere beberse las fuentes sola. No hay nadie que dándote la mano consiga que las dudas dejen de rondar, o que por lo menos el mundo deje de rodar tan rápido... Lo sé, y no lo sé, porque he visto tanta película que solo es teatro amplificado, y menos real. Odio el amor. Porque no me lo merezco, pero también porque yo soy una agnóstica reconocida, dejen de nombrar a Roma,
                                                                                                            no existe.
Y estoy terriblemente cansada de las mentiras sin literatura... Es por ello por lo que debería estar vetada solo y específicamente para los escritores y poetas, saben hacer con ellas arte, y lo hacen bien... muuuyyyy bien... todos los demás...: Callaos.

Otra obra de Fernando Vicente. Me siento tan increíblemente
identificada con sus mujeres tristes...